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En la Mira

Categoría: Columnas | Colocada por: ASICH | Fecha: 09-04-2019 | [Imprimir]
Héctor Estrada

El reto de Tania Robles en el nuevo Indeporte


Tras casi cuatro meses de serias complicaciones al interior del nuevo Instituto del Deporte del Estado de Chiapas (Indeporte), la turbulencia para su titular, Tania Robles Velázquez, parece comenzar a menguar un poco, después de semanas plagadas de denuncias e insistentes ataques mediáticos en
su contra.
Las cosas para la ex nadadora chiapaneca no han sido nada sencillas desde su llegada a la titularidad del Indeporte. La corrupción y las malas mañas al interior de la dependencia le dejaron un camino minado de bienvenida que, resulta evidente, no previó al transitar de la trinchera deportiva hacia la función pública.
Al menos durante los últimos seis años la ahora extinta Secretaría de la Juventud, Recreación y Deporte se convirtió en una agencia de colocación para jóvenes políticos de orígenes e intereses opulentos y aspiraciones políticas intempestivas, que nada tenían que ver con la actividad deportiva profesional en la entidad chiapaneca.
La intención de Manuel Velasco para robustecer a la dependencia al inicio de su administración fue justamente esa: integrar los temas de juventud y recreación para elevarle el presupuesto a la dependencia y finalmente utilizar los recursos que antes se destinaban al deporte a asuntos mucho más políticos.
Los últimos seis años fueron realmente desastrosos e intrascendentes para el deporte en Chiapas. El último ejemplo del fracaso en este rubro fueron los X Juegos Nacionales Populares (JNP), organizados por Chiapas a finales de 2017, que terminaron convirtiéndose en un tremendo escándalo nacional por los malos tratos dados a las delegaciones visitantes y las serias irregularidades presupuestales.
Durante el sexenio de Velasco se gastó más dinero en la construcción de lienzos charros que en la edificación de complejos para deportes olímpicos que históricamente entregan medallas a Chiapas. El deporte profesional y de alto rendimiento en la entidad vivió uno de sus mayores letargos, ante un sexenio de complacencias deportivas para el mandatario en turno, donde todos los funcionario se convirtieron en corredores o charros de temporada.
Personajes estrechamente ligados a Velasco Coello como Carlos Penagos Vargas, Fidel Álvarez Toledo y José Luis Orantes Constanzo convirtieron a la secretaría en una agencia de colocación para amigos, llena de compromisos laborales y “aviadores” intocables. Heredaron una dependencia inoperante y asfixiada desde las entrañas, lista pare reventar como bomba de tiempo en manos de los sucesores inmediatos.
Es justo lo sucedido durante los últimos meses con la gestión de Robles Velázquez, experimentada en el deporte, pero nueva en la función pública y, sobre todo, en el
entelarañado de lo política chiapaneca. Tania Robles llegó a poner orden y limpiar la casa, pero se ha tenido que enfrentar con inevitables resistencias e intereses oscuros bastante complejos.
Hoy, tras acercamientos con algunos líderes de asociaciones deportivas y reuniones para resolver ciertos desencuentros, parece comenzar a verse la calma tras la tormenta al interior de la dependencia. Como una de las más destacadas nadadoras en la historia de Chiapas y la primera mujer en dirigir el nuevo Indeporte, Tania Robles tiene un reto mayúsculo para reivindicar el objetivo de la institución.
El deporte y los deportistas en Chiapas requieren compromisos reales para salir del olvido y el letargo en el que han permanecido durante más de seis años. Es tiempo de que atletas, entrenadores y la instituciones de los tres niveles de gobierno finalmente unan esfuerzos para generar un proyecto común que impulse al deporte como eje central de bienestar e inspiración de las nuevas generaciones en Chiapas… así las cosas.