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Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas

H. Congreso del Estado de Chiapas

Artículo único

Categoría: Columnas | Colocada por: ASICH | Fecha: 08-01-2019 | [Imprimir]
Angel Mario Ksheratto

Medidas equivocadas


Muchos estados están padeciendo el desabasto de gasolina; esto, a raíz del cierre de los ductos de distribución, en un intento por evitar el escandaloso robo de combustibles, cuyos principales
responsables, ya han sido plenamente identificados por el presidente Andrés Manuel López Obrador.
La medida, obviamente, no surtió los efectos deseados; por el contrario, provocó una profunda crisis de desabasto que, de no enmendarse adecuada y oportunamente, provocará una crisis mayor: inflación y consecuentemente, una crisis alimentaria de graves repercusiones. Fue, en pocas palabras —cerrar los ductos— una medida errónea y poco inteligente.
Si bien el mandatario ya se ha comprometido a revertir la medida para contrarrestar los efectos negativos de tal determinación, las secuelas van a ser catastróficas si a la par, no se toman medidas adicionales para sortear viejas prácticas que a la postre, justificaban abusos y excesos, que se fueron quedando para agobiar,permanentemente, a la población.
No hace muchos días, López Obrador dio pelos y señales de los responsables del llamado “huachicoleo”;incluso, señaló contundentemente, nada más y nada menos que a los tres últimos presidentes de México, a funcionarios de PEMEX y a dirigentes sindicales. Ello significa que tiene no solo las pruebas y los nombres de los delincuentes, sino la obligación moral, política y constitucional, de ejercer todo el peso de la ley contra éstos y así, detener el flujo ilegal de combustibles.
También lo hace responsable de la impunidad, si teniendo los elementos necesarios para actuar, se constriñe al escándalo mediático y no a lo que establecen las leyes. Dícese que el que acusa, está obligado a probar y en el caso del presidente, a someter al Estado de Derecho, a quienes desoigan el estatuto federal, en materia deseguridad.
La intención ha sido “cambiar” los métodos de distribución de los hidrocarburos. Ya no repartirlos mediante el sistema de ductos, sino por medio de cisternas. Es lógico que esa modalidad, retrasa las entregas y provoca desabasto. La flota de cisternas de PEMEX y las particulares, son insuficientes para repartir gasolina en todo el país. Ello, además de retrasos, a la larga, provocará alzas en los precios. ¿Por qué?
Sencillo: Uno de los factores que inciden en los precios de la gasolina, es la transportación. Los costos de distribución vía terrestre, genera impuestos y los impuestos, alzas. No está de más recordar que los otros factores que regulan los precios, son la calidad de ésta (octanaje), precio real del crudo, refinación y —¡ojo!— la ubicación geográfica.
Pongamos un ejemplo: si Chiapas se abasteciese de gasolina de la refinería Madero, en Tamaulipas, la cisterna transportadora, deberá recorrer mil 10 kilómetros, mientras que a la Ciudad de México, 472 kilómetros, aproximadamente. Obviamente, sería más cara en Chiapas, que en la CDMX.
Lo idóneo es que se actúe contra los responsables. Que se les aplique la ley
Y que no se castigue a millones de mexicanos, con medidas insuficientes y burdas.

Transitorio

Oigo el llanto
que atraviesa el espacio,
para llegar a Dios;
es el llanto de los niños que sufren,
que lloran de terror.
Es el llanto
de las madres que tiemblan,
con desesperación;
es el llanto,
es el llanto de Dios.
Violencia, ¡maldita violencia!
¿Por qué te empeñas en teñir de sangre
la tierra de Dios?
¿Por qué no dejas que en el campo
brote nueva afloración?
¡Violencia! ¿Por qué no permites
que reine la paz,
que reine el amor…
Que puedan los niños
dormir en sus cunas
sonriendo de amor?
En Chiapas, el “sicariato motorizado”, tristemente, se ha puesto de moda. Como en los años tumultuosos, aciagos, oscurantistas de Colombia durante las guerras contra el narcotráfico y las guerrillas, aquí, se mata gente como matar zancudos. Gabriel Romero, escribió las coplas de arriba, versos cantados a ritmo de cumbia que hoy, aplican en nuestra enlutada entidad. ¿Hasta cuándo dejarán de matarnos desde la complacencia gubernamental? ¿Hasta cuándo se frenará la violencia?