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La Ruta Rulfiana es donde "nadie anda en busca de tristezas"

Categoría: Cultura | Colocada por: ASICH | Fecha: 06-01-2019 | [Imprimir]
El día de mañana se conmemorarán 33 años de la muerte de una de las figuras más importantes de la literatura mexicana del siglo XX -Juan Rulfo- escritor jalisciense que causó toda una revolución mágico-realista con la publicación de sus textos “El llano en llamas” (1953) y “Pedro Páramo” (1955). De hecho en mayo del 2017 se celebró el 100 aniversario de su natalicio con diferentes eventos y actividades que homenajeaban su legado y paso por esta vida.


A partir de una figura como la de él, siempre se gestan proyectos que alimentan la riqueza cultural e histórica y en sus libros quedó plasmada la estela de enigmáticos lugares, sitios y pueblos donde los fantasmas cobran vida o donde la vida se desarrolla en completa calma, como si no pasara el tiempo. Y como cualquier asiduo lector que queda cautivado con sus historias, fue que muchos comenzaron a visitar esos lugares de los que él hace referencia. Entonces, como Rulfo nació al Sur de Jalisco, ahí comenzó a formarse lo que sería la Ruta Rulfiana.

La Secretaría de Turismo de Jalisco reconocería 10 municipios que conformarían esta ruta: Sayula, Zacoalco de Torres, Amacueca, Techaluta de Montenegro, Atemajac de Brizuela, Tapalpa, San Gabriel, Tonaya, Tolimán y Tuxcacuesco, pueblos importantes de nuestro Estado que dan vida, tradición e identidad y que son muy valorados tanto por el turismo local como nacional. La Ruta Rulfiana, además, comprende momentos importantes en la vida del escritor, desde su nacimiento, sus primeros años, su gusto por la fotografía y su pasión por la literatura.

El 14 de mayo del 2017, la agencia de noticias EFE, publicó un artículo llamado “Ruta turística sigue los pasos de Rulfo en los rincones del Sur de Jalisco” donde se tomó el testimonio de Rodrigo Sánchez, cronista del municipio de Sayula. Y este pueblo, sería como el punto de partida para comenzar a recorrer la Ruta Rulfiana.

Según explica EFE, las raíces paternas del autor se encuentran ahí, y también permanece ahí el acta de nacimiento del autor, así también era el lugar de buenas temporadas cuando era niño.”(Rulfo) refleja a Sayula como una ciudad más luminosa, con más gente; es como el claroscuro en su obra”, señaló Sánchez.

Es interesante cómo Rulfo describe los sitios y poblados en sus libros, parajes que en su reseña nos llevan a vivir distintos sentimientos como la nostalgia, la melancolía, la tristeza o la sinrazón. Lugares que son amplios, solitarios o bastos, pero que para llegar a ellos hay que atravesar veredas, complicaciones, como todo en la vida.

En San Gabriel, también Rulfo vivió sus primeros años destaca la agencia de información y también lo confirma el sitio oficial de San Gabriel, Jalisco, que resalta, el autor desarrolló su infancia ahí. Se destaca que en este poblado, está el primer colegio al que acudió Juan Rulfo y el hogar de su familia materna, así como una de las fotos más conocidas de su juventud. Apulco también es una comunidad donde el autor pasó los primeros años de vida.

“El paisaje que corresponde a lo que yo escribo es la tierra de mi infancia. Éste es el paisaje que yo recuerdo. Es la atmósfera de ese pueblo en que viví lo que me ha dado el ambiente. Ubicado en ese lugar, me siento familiarizado con personajes que no existieron, o que quizá sí”, declaró algún día Juan Rulfo, se lee en un artículo publicado por esta casa editorial con el título: “Paisajes de inspiración” el 2 de febrero del 2013.

Tuxcauesco sería la representación de Comala en “Pedro Páramo” y en ese tiempo el autor ya gozaba de gran experiencia, había ya conocido más de la vida, porque en su oficio de vendedor, antes de crear sus obras literarias, ya había conocido distintos lugares del Centro y Occidente del país, de hecho, remontándonos tiempo atrás, antes de la literatura, Juan Rulfo era llamado por la fotografía, en su adolescencia y entrando a su juventud le gustaba practicar el alpinismo y capturar imágenes de esos lugares entrañables, Tapalpa, por ejemplo, los tiene, su sierra, sus calles de subida y bajada o viceversa.

En Techaluta, Amacueca o Zacoalco, lo que se destaca es la tradición y lo pintorescos que son, sitios que hablan mucho de la forma de vida de las personas en estos lugares y que tiene a bien describir muy bien Rulfo, sitios de esa estela rustica y rural que nos remontan a nuestros viajes de la infancia así como él plasma esas experiencias en letras, que a su vez generan sensaciones y que nos hacen conectar con nuestras raíces.

Una deliciosa experiencia
Se dice que hay una canción que escribió Juan Rulfo que lleva por nombre “El gavilán” y que está incluida en el filme “El gallo de oro” con música de Marcial Alejandro. Este poema inicia mencionando la flor de pitaya. La deliciosa experiencia de conocer este fruto llegaría de Techaluta donde se da la pitaya, aunque también en Tolimán, Zacoalco y Amacueca. Por la misma ruta también está Atemajac de Brizuela, otra localidad que cuenta con todo el realismo mágico que se percibe en las narraciones de Rulfo, sitio que participó en el movimiento cristero y que también guarda un gran sincretismo en las tradiciones de Jalisco.

Finalmente está Tonaya, este pueblo se menciona en su cuento “No oyes ladrar los perros”: “Ya debemos estar llegando a ese pueblo, Ignacio. Tú que llevas las orejas de fuera, fíjate a ver si no oyes ladrar los perros. Acuérdate que nos dijeron que Tonaya estaba detrasito del monte. Y desde qué horas que hemos dejado el monte. Acuérdate, Ignacio”. Este pueblo lo recorría el escritor cuando iba de Apulco hasta él”.

Así que en las próximas vacaciones de Semana Santa o en un descanso a propósito de los días feriados, la Ruta Rulfiana es un excelente pretexto para conocer los sitios que inspiraron a Juan Rulfo a crear su obra y también para incentivar el turismo local de nuestro Estado, nada como Jalisco para representar la magia y el realismo puro que se imprimen en los relatos de un icono de las letras nacionales.