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Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas

H. Congreso del Estado de Chiapas

Tubo de ensayo

Categoría: Columnas | Colocada por: ASICH | Fecha: 21-12-2018 | [Imprimir]
René Delios

Y aunque no pasó desapercibido, poco se ha avanzado en torno al caso del asesinato del periodista Manuel Gómez en Chiapas e incluso de Jesús Márquez Jiménez, del sitio de
noticias Orión Informativo, asesinado el mismo día de la toma de posesión de AMLO, allá en Nayarit, y que ameritó la reacción de la presidencia condenando el crimen.

Hace unos días se emitió el documento de la organización periodística Reporteros Sin Fronteras, que señala que Márquez Jiménez murió baleado luego de denunciar que había lazos de políticos locales con cárteles del narcotráfico en su entidad.

La cuenta 2018 de periodistas asesinados en México va en al menos 10 periodistas. Más de 30 fueron asesinados durante los seis años de gobierno de Peña Nieto, y en el actual empezó la suma.

De igual manera Reporteros sin fronteras reporta que luego de tres años a la baja, la violencia contra los periodistas aumentó en 2018, con 80 reporteros muertos en el mundo, según el balance anual, en el que México aparece como tercer país más peligroso y eso que estamos en tiempo de paz.

El reporte de la internacional dice que “El 2017 habían fallecido 65 periodistas al realizar su labor informativa”.

Y le sube: “Entre las víctimas de este año hay 63 periodistas profesionales, lo que supone un alza de 15%; 13 periodistas no profesionales (frente a siete el año pasado) y cuatro colaboradores de medios”.

O sea que según esta ONG con sede en París, hay una violencia inédita contra los periodistas en 2018: “En total, en los 10 últimos años murieron más de 700 periodistas profesionales”, remata el documento de RSF.

Supera con mucho la mitad de los periodistas que fueron muertos a balazos, es decir deliberadamente asesinados, como ocurrió con el editorialista saudita Jamal Khashoggi, acribillado en el consulado de Arabia Saudita en Estambul el pasado 2 de octubre, y con el periodista eslovaco Jan Kuciak, muerto el 21 de febrero.

Para RSF el odio contra los periodistas proferido, o incluso reivindicado por los líderes políticos, religiosos o empresarios sin escrúpulos tiene consecuencias dramáticas sobre el terreno, y se traduce en un preocupante aumento de las violaciones respecto a los periodistas, lo anterior dicho por Christophe Deloire, el secretario general de RSF.

Y cierra el comunicado de referencia que "Multiplicados con las redes sociales, que tienen una gran responsabilidad en este sentido, estos sentimientos de odio legitiman la violencia y debilitan el periodismo un poco más cada día y, con él, la democracia".

A la cabeza del listado esta Afganistán, y resulta que casi la mitad de los periodistas murieron en países en paz, como México -tercer país más peligroso, con diez periodistas asesinados-, India con seis muertos y Estados Unidos con seis, que entró en este listado sombrío tras el tiroteo contra la redacción del Capitol Gazette.

Así la llevamos en éste país, en dónde la confusión incluso propiciada por los políticos y sus seguidores, deslizan que los reporteros son cosa muy distinta a los empresarios, generalmente distantes a la seguridad de sus empleados, hasta en el esquema laboral.

Han sido pocos los medios de periodistas asesinados, que han sacado la casta y dar la cara por ellos, y menos si son corresponsales en provincia.

Pues va uno en la presente y sumando.