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El malabarismo explosivo de Wes Peden

Categoría: Cultura | Colocada por: ASICH | Fecha: 11-07-2018 | [Imprimir]
El malabarista estadounidense Wes Peden llega a Guadalajara para participar en la Gala Internacional de Circo dentro del Festival Internacional de Circo Periplo y para presentar su espectáculo titulado “Volcano Vs. Palm Tree”.

Sobre su acto individual, de una duración de 40 minutos, platica en entrevista: “Trata sobre mi punto de vista de los malabares. Creo que un buen malabarista puede ser tan explosivo como un volcán o tan calmado como una palmera. Ir desde hacer malabarismo de manera
frenética hasta una manera delicada y calmada, con equilibrio. El espectáculo va desde partes muy energéticas, con mucha velocidad, pero también con la belleza de la lentitud, cosas así. Es una celebración del malabarismo desde diferentes lados. Utilizo muchos trucos, con objetos como vidrio, agua, flores, para mostrar la delicadeza, u otros objetos donde se ve toda la energía”.

Wes es considerado uno de los mejores malabaristas del mundo, por su estilo y capacidad. No es casualidad, pues el artista practica esta disciplina desde la infancia: “Mi papá era malabarista profesional, desde antes de que naciera. Comencé a practicarlo por acompañarlo. Luego entré a la escuela, y como tengo dislexia era muy malo en la lectura y escritura, y tenía asma, por lo que era malo en los deportes. Eso me hizo amar el malabarismo, era algo en lo que podía ser bueno, sin importar lo que veía en la escuela. Me encantó tanto por su libertad, se pueden hacer muchos trucos, cualesquiera, con cualquier objeto, en cualquier estilo. Es como el baile”.

Los malabares, practicados profesionalmente, son también una especie de deporte: “Ahora estoy bien, soy muy atlético con mi forma de hacer malabarismo. Pero se pueden hacer malabares con tres servilletas, hacer una rutina que no sea cansada. Se trata del lado estético y el diseño. O podría tener nueve pelotas y hacer muchísimos malabares. Puede ser lo que sea. Muestro ese contraste en mi show”.

Desde antes de su visita, Wes sabía de la escena de malabaristas en México gracias a las redes sociales: “Me emociona. Hago muchos videos de malabares en YouTube e Instagram. Mucha gente que me comenta es de México, hay una explosión aquí, por eso quería venir desde hace tiempo. Y en particular me encanta que hay malabaristas en los altos, eso no existe en muchos lugares, ni en Europa ni en Estados Unidos. Me encanta que aunque los malabaristas no tengan un show pueden salir y hacer su trabajo en la calle. Es inspirador. Y hay gente, como en Periplo, organizando muchas cosas. Da esperanza en lo que harán en el futuro”.

Creatividad e impacto social
Para Wes, los malabares son una actividad recreativa de la que podemos aprender mucho: “Nos enseña a tener paciencia, determinación. En la manera en que yo lo hago me ha dado la oportunidad creativa, y una especie de resistencia mental, no solo física. Una de las razones por las que he tenido éxito en la comunidad de malabaristas es por crear mis propios trucos. Puedo ver por qué un truco funciona, y al analizarlo puedo usar esa idea para hacer más trucos nuevos. Es una creatividad desde otro punto de vista. Siento que los músculos y el control del cerebro que he tenido por los malabares también me ha ayudado a ser creativo en otros ámbitos”.

También está el lado social, con programas como el Circo Social del Cirque du Soleil, que en Guadalajara se desarrolla a través de Periplo: “Es genial. Es bueno tener una opción positiva. Algo divertido para hacer y que también se puede convertir en una carrera. Y una carrera divertida. A veces me preguntan cuál es mi hobby: y también es mi trabajo. Lo amo y es lo que hago para vivir. Es interesante presentárselo a los chicos como algo entretenido que pueden hacer, pero que podría ser un trabajo en un futuro”.

Wes resalta su vocación por darle una nueva cara al viejo arte de los malabares: “Creo que la gente puede tener una idea de los malabares más tradicional: es un tipo tratando de impresionar según cuántos objetos puede controlar. Como si fuera gimnasia, muy sorprendente pero es sólo para impresionar. Es más como la danza, hay cosas increíbles que pueden hacer con el cuerpo, pero el punto no es impresionar, se trata de expresar. Es lo que quiero hacer con los malabares: utilizar mi técnica para que vean algo que nunca antes han visto, que los sorprenda y se rían. Es un tipo de arte, espero que lo vean y se inspiren también”.