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"Biblioteca vacía", de Méndez Blake, estará en Avenida México

Categoría: Cultura | Colocada por: ASICH | Fecha: 31-05-2018 | [Imprimir]
El programa de Arte Público del Ayuntamiento de Guadalajara continúa y la escultura de Jorge Méndez Blake es una de las siguientes piezas que se instalará en la ciudad durante la primera quincena de julio en el corredor de Avenida México (cruce con la calle Beethoven).
Méndez Blake señala que el costo de su pieza, “Biblioteca vacía”, ronda los dos millones 700 mil pesos, monto que será pagado por el

Ayuntamiento de Guadalajara como parte del programa de Arte Público. Dicha pieza es una de las obras pendientes del programa que, prácticamente, está en los últimos detalles para ser instalada.

Desde hace más de un año, el artista tapatío comenzó a trabajar en la escultura que en su inicio estaba pensada para ser colocada en la cuchilla de la calle Juan Manuel entre los cruces de Gregorio Dávila y Frías, aunque después se pensó que la mejor idea sería en la plazoleta de Libertad, siendo finalmente el corredor de Avenida México el sitio que más se adecuaba a las dimensiones y concepto de la escultura para la recuperación y aprovechamiento de ese espacio público.

“Cambiamos de lugar varias veces, mi proyecto en este programa, a diferencia de otros, siempre ha estado íntimamente ligado a donde estará, de alguna manera responde al espacio, a las circulaciones de las calles, si es un parque o camellón y el Ayuntamiento me había propuesto espacios hasta que se llegó a Avenida México y Beethoven, adecuado como un cruce peatonal bastante grande”.
Distintas lecturas
“Biblioteca vacía” es una escultura con perspectiva arquitectónica que en su totalidad será hecha de concreto y completada en los bordes superiores con placas metálicas que, a decir de su creador, ayudarán a que la pieza tenga un envejecimiento y desgaste natural para que la obra tenga diversas lecturas desde el día de su instalación y con el posterior uso e interacción que los ciudadanos tengan con la obra.

Previo a su instalación, el camellón ya estaba acondicionado con piso, jardineras y árboles que, según Méndez Blake, serán analizados para un posible cambio de posición o reemplazo por especies que hagan un juego más estético con el nuevo entorno artístico y brinden diversas formas de apropiación del espacio pensado en la posibilidad de realizar actividades.

“La idea era hacer un proyecto que se acoplará al espacio y partí de eso, quiero un proyecto de arquitectura que se integre a lo que ya estaba en la medida de lo posible. Quiero jugar con la idea de los libreros, hicimos cinco pruebas de concreto, porque lo que me interesa también es cómo envejecerá, es un proyecto de obra pública, por lo que es importante el mantenimiento, que los materiales no requieran casi nada de mantenimiento”.

Lectura y arquitectura
“Biblioteca Vacía” propone muros (el más alto es de cinco metros) que recuerdan la figura de libreros, concepto que surge del gusto de Méndez por la lectura y arquitectura, junto con la incertidumbre sobre el futuro de los libros y la forma de interacción de las bibliotecas.

“Me interesa la arquitectura y la literatura, una biblioteca unifica las dos cosas, es el punto paradigmático que refleja la cultura de un país históricamente. Empecé a trabajar la idea de las bibliotecas que no tienen libros, del librero como elemento principal de una biblioteca y como elemento arquitectónico o escultórico para construir cosas. Estamos en un momento en el que reflexionamos mucho sobre el libro, primero estuvo la etapa en la que el libro se perdería con el e-book y no desapareció, pero eso transformó a las bibliotecas, se han convertido en cosas más amplias como centros comunitarios, además de libros hay actividades. Una biblioteca vacía puede representar para mí dos cosas: que está empezando una biblioteca o que se está terminando su era”.

Méndez Blake puntualiza que su pieza es un proyecto abstracto que puede generar gusto o no en la ciudadanía, además de estar mentalizado en los riesgos que la obra corre ante el vandalismo y daños intencionados por la población, sin embargo, desataca la pertinencia de seguir impulsando la colocación de esculturas públicas en las calles como un incentivo de cambio social y cultural.

“Es un proyecto muy abstracto, no es una imagen o una figura, es una construcción casi arquitectónica, yo lo veo más como una escultura y es lo que es. De alguna manera la puedes recorrer, estar en las banquitas (…). La gente es brava, este programa de escultura pública es una oportunidad de contribuir a tu ciudad, están calculadas para que la gente se suba”.

Mario Martín, sin fecha concreta
Por otro lado, entre los artistas que conforman el programa Arte Público y aún no han colocado sus piezas, se encuentra Mario Martín del Campo, sin embargo, el Ayuntamiento de Guadalajara y su dirección de Cultura no han especificado la fecha en la que la obra de este tapatío será colocada ni su ubicación. Al respecto, el escultor afirma:

“Se está trabajando, no puedo decir (fechas). Desde hace dos años que me invitaron presenté mi proyecto y ahí va caminando. Hay muchas fechas, pero estamos trabajando. Más que esa pieza que se vaya hacer, lo importante es que sigo haciendo otras cosas, me da gusto que haya apoyo, que a la gente se le dé cultura. Si se está haciendo este proyecto, criticable o no por las formas o por lo que sea, lo importante es que se hagan los proyectos”.

SABER MÁS
¿Qué es el programa Arte Público?
El Ayuntamiento de Guadalajara anunció en agosto de 2016 el programa Arte Público, al cual se le asignó un presupuesto de 42 millones de pesos (primeramente fueron 29 millones) y consta de cinco ejes de trabajo: recuperación del patrimonio (restauración), instalación de ocho colosos urbanos (esculturas colocadas en diversos puntos de la ciudad) y dos esculturas de bienvenida; desarrollo de murales urbanos y la entrega del Premio Juan Soriano, otorgado a Darío Ernesto Abrica por su pieza “Manar”.

Las esculturas de los artistas Sergio Garval (“Las Tres Gracias”, faltan dos), José Fors (“Árbol adentro”), Ismael Vargas (“Sincretismo”), Pedro Escapa (“Pluma”) y Jose Dávila (Conjunto escultórico en el parque San Jacinto) ya han sido colocadas en diversas áreas de Guadalajara; sin embargo, aún faltan la mitad de piezas de colosos urbanos y la pieza de bienvenida a la ciudad de Rafael San Juan, prevista para instalarse en Avenida Vallarta.