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Categoría: Opinión | Colocada por: ASICH | Fecha: 09-04-2018 | [Imprimir]
PITA LADDAGA

EXAMENES Y CALIFICACIONES


La escuela da a los padres información sobre el desempeño del adolescente a través de las calificaciones
Las calificaciones nos dan cierta idea de cómo está progresando nuestro hijo en la escuela, el nivel de esfuerzo que realiza, el
dominio que tiene sobre ciertos aprendizajes y cuáles son sus logros y dificultades.
Las calificaciones son importantes en la medida en que serán su tarjeta de presentación en otras escuelas e instituciones y de ellas dependerá que siga estudiando; además, tienen un impacto en su autoestima y le abren o le cierran oportunidades para elegir su futuro.
Los padres debemos propiciar que nuestro hijo consiga aprobar con buenas notas, pero también apoyarlo para que él valore sus logros y sus esfuerzos sin depender de opiniones ajenas.

Aún cuando las calificaciones resultan útiles, son indicadores incompletos
El desempeño y los conocimientos de un chico no siempre coinciden con lo que muestra su boleta de calificaciones. Debemos considerar también otros criterios con el fin de valorar los avances en el aprendizaje de nuestro hijo o hija: Los padres tenemos que observarlo con cuidado para no exigir más de lo que él pueda lograr, y para apreciar su interés por aprender, su motivación para esforzarse y trabajar, sus inclinaciones, sus habilidades y limitaciones personales.
Las calificaciones son un instrumento de ayuda al adolescente; su valor consiste en apreciar los aciertos para darle seguridad y en detectar las fallas para poder remediarlas.
Hoy en día, muchas escuelas trabajan con un sistema de evaluación que utiliza varios instrumentos y toma en cuenta el proceso de aprendizaje del alumno en todos los aspectos. Sin embargo, las calificaciones aún dependen en buena proporción de los exámenes, y aunque una cierta tensión puede ser útil, el miedo exagerado los inmoviliza y los bloquea.

Para sentirse tranquilo y lograr buenos resultados en la escuela, el adolescente tiene que desarrollar ciertas habilidades tanto para preparar los exámenes como para contestarlos
Aunque se considera que los exámenes no dan la medida exacta de los conocimientos de los alumnos, son el método de evaluación que más se usa. Los exámenes son parte de la vida del adolescente y tiene que saber resolverlos.
Un examen no puede preparase bien si solo se estudia el día anterior y se trata de memorizar en una tarde toda la información del curso. Con esta práctica , el adolescente se indigesta de datos , los olvida muy pronto y se enfrenta a la prueba con nerviosismo.
El conocimiento es un proceso que ocurre todos los días y requiere una gran variedad de elementos: asistir a clases, poner atención, interesarse, hacerse preguntas, relacionar nuevos conocimientos con lo que ya se sabe. Los exámenes siempre están planteados de tal forma que los alumnos que hayan cumplido con su trabajo durante el año puedan aprobarlos.

¿Como ayudar a nuestro hijo o hija a prepararse para los exámenes?
En primer lugar, es conveniente sugerirle las técnicas de estudio recomendadas, el repaso es una de esas técnicas y es el trabajo principal para preparar exámenes.

Como repasar?
El repaso debe convertirse en un hábito desde el inicio del curso. Revisar varias veces el mismo tema da oportunidad al adolescente de entenderlo cada vez mejor y enfocarlo a diferentes ángulos. Además , estudiar el material que ha visto le hace más fácil comprender las ideas nuevas que el maestro va presentando. Si deja todo para el final, seguramente le faltará tiempo para revisar toda la información para aclarar las dudas.
Antes del examen, es recomendable repasar de acuerdo a un plan y un horario que el mismo chico establezca; debe hacer una lista de los temas y decidir el orden para estudiarlos.
El repaso del material completo ayuda a tener una visión de conjunto y a reorganizar mentalmente el enfoque de la materia. Los padres podemos fomentar el que nuestro hijo se reúna con algunos compañeros una o dos veces a la semana para repasar en equipo los contenidos de las diferentes materias. Esta práctica es estimulante para los muchachos, les da energía para trabajar, les ofrece puntos de vista diferentes sobre la información y les da oportunidad de expresar lo que cada uno sabe.
Para que funcionen, las reuniones deben ser organizadas, manejadas y desarrolladas por el adolescente y su grupo; si los padres tratamos de intervenir, pierden su efecto positivo. Los chicos y chicas deben tener claro que estudiar en grupo requiere de cierta disciplina para que la reunión no se convierta en una distracción o pérdida de tiempo. Pero el aprendizaje no solo se realiza estudiando. Es muy importante dejar algún tiempo para descansar y divertirse sobre todo los últimos días antes del examen.


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