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El Fitzgerald inédito ve la luz

Categoría: Cultura | Colocada por: ASICH | Fecha: 27-02-2018 | [Imprimir]
Francis Scott Fitzgerald (Saint Paul, Minnesota, 1896 - Hollywood, 1940) no sólo terminó tres novelas y dejó una inacabada, escribió más de 175 cuentos, poemas y unas cuantas obras de teatro, pulió guiones ajenos y trató de rematar los propios, bosquejó proyectos y reunió álbumes con recortes misceláneos, sino que además en su diario de trabajo y en los cientos de cartas que se cruzó con su agente Harold Ober, con su editor Maxwell Perkins y con su esposa Zelda, entre otros, dejó un meticuloso y detallado registro del día a día de su
producción literaria.

En ese rastro y en el archivo de sus papeles —conservados principalmente en la Universidad de Princeton, su alma mater— se encontraban las referencias a un puñado de cuentos del autor de “El gran Gatsby” que fueron rechazados, en algún caso comprados, pero no publicados, o retocados y finalmente aparcados. Esas referencias fueron el punto de partida para armar “Moriría por ti” la colección de 18 relatos inéditos que se publicó en Estados Unidos hace un año y que la editorial Anagrama trae a las librerías españolas el próximo miércoles.

Anne Margaret Daniel, que ha editado y anotado el volumen, conocía unos pocos borradores de estos cuentos que había consultado en Princeton, pero no fue hasta 2012 cuando los herederos de Fitzgerald, descendientes de su única hija Scottie, lograron localizar ocho más de los relatos perdidos y le hicieron el encargo. “La imagen que tenemos de Fitzgerald es la de ese joven maravilloso, pero en estos relatos asoman algunas canas y se adivinan las arrugas del escritor mayor que nunca llegó a ser”, explica Daniel en conversación telefónica.

Los temas de Fitzgerald
Hollywood, sus estrellas y la industria que las rodea aparecen en varios de estos relatos redescubiertos, escritos en su mayor parte en los años 30. Los dulces y desenfadados romances, plagados de bellas chicas caprichosas capaces de romper corazones con un batir de pestañas, aún sostienen muchos de estos relatos, pero en ellos asoman sanatorios, suicidios, soldados de la guerra de secesión y enfermedades venéreas. Los locos años 20 dejan paso a la Gran Depresión. El propio Fitzgerald escribe sobre ello a su esposa Zelda en 1940, unos meses antes de morir. “Es curioso que desapareciera mi antiguo talento de cuentista”, se lamenta. “En parte se debió a que los tiempos cambiaron, los editores y directores de revistas cambiaron, aunque también hubo algo relacionado de algún modo contigo y conmigo: el final feliz”.

Organizados cronológicamente, aunque sin un orden estricto, los relatos están hilvanados a través de los apuntes biográficos que los preceden. El primero, “El pagaré”, fue escrito en 1919 el mismo año del sensacional debut de Fitzgerald con “Hermosos y malditos”, la novela que lo colocó en la cúspide de la fama y con la que arrancó su leyenda. El último de los relatos está fechado el mismo año de su muerte. “En los últimos años Fitzgerald iba poniendo a prueba su poder como narrador, iba investigando nuevas vetas más realistas”, apunta Daniel. El romanticismo va quedando matizado en estas historias irregulares y complejas, entre las que se incluyen dos bocetos de guion. Cuentos a los que se negó a hacer cambios, o que simplemente fueron rechazados y que muestran una cara menos amable y optimista.