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Categoría: Opinión | Colocada por: ASICH | Fecha: 26-02-2018 | [Imprimir]
PITA LADDAGA

RELACIÓN DE LOS PADRES Y LA SECUNDARIA III

Dos causas muy comunes de las deficiencias en el desempeño escolar son la falta de motivación y los malos hábitos de estudio


Los padres podemos motivar a nuestro hijo o hija propiciando un ambiente estimulante en casa, mostrando entusiasmo por el conocimiento, expresando nuestro aprecio por sus logros y su esfuerzo y comunicándole nuestra confianza.
En ocasiones, el adolescente pierde la motivación por no tener un buen método de estudio. Cuando ve que por más que se esfuerza no consigue terminar la tarea, aprender la lección o sacar buenas notas, se desespera, duda de sus capacidades intelectuales y se convence de que los estudios no son para él. Más adelante plantearemos “Técnicas de Estudio” de esto podemos sacar algunas ideas sobre la manera de orientar a nuestro hijo y ayudarlo a solucionar el problema. Cuando la situación no se resuelve con estas medidas, es necesario investigar si existe un problema de aprendizaje.

Los trastornos del aprendizaje constituyen otra razón del bajo rendimiento escolar

Los problemas de aprendizaje no dependen de la voluntad, motivación o falta de preparación académica. Se dan en niños inteligentes cuyo funcionamiento cerebral es distinto al de los demás.
Suele tratarse de dificultades en el lenguaje escrito o las matemáticas. Al muchacho le cuesta trabajo reconocer figuras, leer y escribir cifras numéricas, realizar operaciones aritméticas y seguir un razonamiento para solucionar problemas.
El muchacho o la chica puede tener dificultades para leer y comprender un texto. En la lectura silenciosa o en voz alta, se salta o cambia las letras, las palabras o las frases. Al escribir comete errores en la ortografía, la puntuación y la estructura de los párrafos.
Otro problema puede ser la incapacidad para permanecer quieto o prestar atención; el chico es distraído, olvida lo que le acabamos de decir y le es difícil seguir instrucciones.
Los adolescentes pueden y deben ser ayudados. Este tipo de dificultades afecta no solo el desempeño escolar sino también la apreciación que el adolescente tiene de sí mismo. Muchas veces llega a pensar que no hace nada bien, que no es capaz ni valioso como persona, y puede caer en una depresión. El trabajo fundamental n este caso es el fortalecimiento de la autoestima.
Hemos de tomar en cuenta y valorar las características individuales de nuestro hijo, conocerlo, observarlo y evitar compararlo con otros. Es importante hacerle ver un panorama más amplio de la actividad humana en el que cada persona tiene un lugar especial gracias a sus habilidades únicas; darle oportunidad de explorar sus capacidades en distintos campos: el arte, el deporte, el apoyo a otras personas, la música; ayudarlo a desarrollar sus talentos para que se sienta seguro y satisfecho, y a superar las limitaciones en la medida de lo posible. Los siguientes apuntes tratan de las diferentes maneras de ser inteligente y la variedad de habilidades que nos distinguen y que podemos detectar y fortalecer en nuestros hijos.
Además de la comprensión y el apoyo emocional que demos los padres en este tipo de dificultades, es indispensable solicitar ayuda de un especialista. Cuando existe un apoyo profesional, el problema puede ser manejado más eficazmente.
La labor del especialista es detectar la causa de la dificultad, ofrecer el tratamiento adecuado y trabajar en colaboración con la escuela y los padres para que el adolescente pueda desarrollar todo su potencial.
La vida escolar es una experiencia comunitaria en la que todos participamos y perseguimos el mismo fin: la educación, desarrollo y bienestar del adolescente.


PRÓXIMO: DIFERENTES MANERAS DE APRENDER Y DE SER INTELIGENTE.