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Categoría: Opinión | Colocada por: ASICH | Fecha: 12-02-2018 | [Imprimir]
PITA LADDAGA

RELACIÓN DE LOS PADRES Y LA ESCUELA SECUNDARIA


Al llegar a la secundaria los chicos esperan un cambio de actitud de sus padres hacia la escuela
El adolescente ya no quiere la misma cercanía que se dio en la primaria entre sus padres y sus maestros; se considera suficientemente
maduro para resolver sus problemas. En caso de necesitar ayuda, suele acudir a sus amigos en primer lugar y, si recurriera a nosotros, solo acepta el apoyo específico que él pide.
Le urge marcar la separación entre la escuela y la casa, entre él y su familia. Cuando nos ve en la escuela, simula no prestarnos atención, se aleja de nosotros y continua la actividad o conversación con sus amigos. Una expresión de afecto a nuestro hijo es no expresarle afecto en ese momento: besarlo o decirle una frase cariñosa puede avergonzarlo y provocar las burlas de sus compañeros. También resulta humillante para él recibir reclamos o llamadas de atención en público.
No es fácil dejarlo hacerse cargo de sus cosas, sin embargo, el crecimiento de su independencia y su responsabilidad es algo que merece ser festejado. Esto no significa que debemos desentendernos de su trabajo en la escuela. Durante la secundaria, aún es indispensable nuestro apoyo, participación, interés y cercanía, y en el fondo el adolescente espera todo eso de nosotros.

La educación es un proceso que funciona mejor cuando todos los participantes colaboran entre sí

La educación más efectiva se obtiene cuando padres, alumnos y maestros trabajan juntos y en armonía.
Es muy importante asistir a las reuniones de padres en las escuelas y mantener comunicación con el asesor del grupo. Sí las entrevistas con los padres no están programadas como parte de la rutina de la escuela, es conveniente pedir una cita. Las conversaciones con los maestros nos ayudan a conocer aspectos de nuestro hijo que se manifiestan fuera del circulo familiar, a estar al tanto de su progreso y de sus dificultades académicas, y nos darán oportunidad de ponernos de acuerdo con la escuela en la manera de apoyarlo.
Muchos maestros reciben con agrado y saben orientar la colaboración de los padres; otros no se encuentran cómodos hablando con los padres, así que es necesario ser muy cordiales para que no se sientan amenazados. Sí existiera algún acontecimiento o problema que afecte a nuestro hijo, si lo vemos diferente, silencioso o preocupado, es necesario solicitar una cita lo antes posible.

Para tener una entrevista exitosa entre los maestros y los padres es recomendable:

-Antes de la reunión, ponernos de acuerdo con el maestro para que ambos tengamos tiempo de prepararla adecuadamente. Podemos escribir los temas y asuntos que nos gustaría tratar, las preguntas y las observaciones que queremos hacerle.
- A menos que exista alguna razón o impedimento serio, nuestro hijo o hija debe estar presente. En cualquier caso, es indispensable hablar con él antes de la cita, preguntarle si quiere que tratemos algún tema y si hay algún asunto que no desea que comentemos.
-Asistir a la entrevista con una actitud abierta. Procurar que la reunión se lleve a cabo en un clima de respeto y amabilidad, aun cuando se manejen cuestiones delicadas. Empezar por demostrar apoyo y reconocimiento en las cosas que van bien y después discutir los problemas más importantes al principio de la reunión. Dejar para el final los de menor importancia, ya que puede haber límite de tiempo.
-Permitir la participación de nuestro hijo. Su punto de vista es fundamental pues él sabe mejor que nadie lo que está sucediendo.
-Utilizar la reunión para resolver los problemas, no para culpar a alguien. Solicitar al maestro y a nuestro hijo sugerencias para colaborar en la solución del asunto.
-Establecer un plan de acción. Llegar a un acuerdo con el maestro y nuestro hijo para ponerlo en marcha. Al terminar la reunión, hemos de tener una idea clara de los pasos que han de seguir cada una de las partes.
-Platicar con nuestro hijo, después de la reunión. Hablar sobre el contenido y resultado de la entrevista, ya sea que él haya estado presente o no.
-Hacer un seguimiento y revisar si el plan está teniendo buenos resultados.


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