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Categoría: Columnas | Colocada por: ASICH | Fecha: 09-02-2018 | [Imprimir]
Por Rosalino Ortiz

¿Cultura de limpieza… o de suciedad?


Tapachula, Chiapas 8 de febrero de 2018.- Tapachula, como cualquier ciudad del país, tiene múltiples problemas, pero eso no quiere decir que no se pueda trabajar para eliminar lo que está mal o por lo menos, intentar que mejore su situación.
Me refiero a la basura que se ve por todas partes dela ciudad, como en calles y banquetas, en predios abandonados, en terminales de pasaje, en mercados e incluso, en lugares muycéntricos, en bulevares de mucho tránsito o sitios muy visitados.
Los responsables son todos, pero es un tema que más atañe a la autoridad municipal, que a los propios habitantes. Es decir, cada quien contribuye a que Tapachula se vea sucia por todos lados, una mala imagen, por cierto, para la gente que visita esta importante ciudad del Sur del país.
Es cierto, la autoridad municipal tiene bajo su responsabilidad la recolección de basura o deshechos, pero ésta siempre sale con la misma cantaleta para deshacerse de su obligación: no hay carros suficientes, están descompuestos, o no hay recursos para la compra de combustible para los vehículos.
Como consecuencia, no se dan abasto o no alcanzan a recoger el cúmulo de bolsas que todos los días, a cualquier hora, se ven en las calles o banquetas, y que dan un espectáculo deprimente, además de los olores nauseabundos que despiden. Esa es la actual imagen de Tapachula, la otrora “Perla del Soconusco”.
¿Y qué hace la autoridad municipal? ¡Nada! Los del departamento de Limpia solo se concretan a decir que los vehículos recolectores están descompuestos o que no hay recursos para la gasolina o diésel. Contestaciones erróneas porque su responsabilidad no llega hasta allí, sino va más allá, hasta resolver el problema.
Por supuesto, el alcalde que estuvo en turno y que ya se quiere ir a ocupar otro cargo, Neftalí del Toro Guzmán, ni se preocupa, ni se acongoja o de plano, no puede con el paquete de servir a la sociedad.
Si Del Toro Guzmán no pudo resolver el problema de la recolección de basura, mucho menos pudimos ver que echara a andar algún programa o proyecto con la intención de mejorar esteproblema, como es cambiar la actitud de los ciudadanos, porque son éstos quienes hacen la basura y la dejan tirada en las calles.
Sí, efectivamente, la gente también contribuye, y en gran medida porque no deposita la basura en los lugares asignados (en depósitos o centros de acopio), sino la tira en cualquier parte. Así de fácil, así de sencillo, así de irresponsable.
A mi entender, si la autoridad municipal cumple con la recolección de basura, bien puede establecer mecanismos, vía decretos o planes de trabajo, para que toda aquella persona que sea sorprendida tirando basura en las calles, en lugares prohibidos o no establecidos, pueda ser sancionada administrativamente.
Solo así se puede lograr una cultura de limpieza entre los habitantes de esta ciudad; sólo así se puede tener una ciudad limpia, con buena imagen como para demostrar que en Tapachula lagente (y a autoridad municipal también) no es cochina.
Pero todo esto simplemente es un sueño, porque Del Toro Guzmán jamás se preocupó “por su Tapachula”. A él tal vez le importa más su situación personal. Por eso anda ya buscando dóndecolocarse, dónde obtener más.
Mientras tanto, y aunque algunos grupos sociales intentan la limpieza, lo cierto es que a las autoridades municipales les vale un cacahuate este tema. Hay que recordar que proyectos dónde no van a obtener prebendas, o no van a servir para que se inmortalicen, sencillamente no le entran. Mejor dicho, proyectos donde no van a obtener dinero, no es interesa en lo absoluto.
Pero eso sí, se inventó que la basura fuera recogida por los tricicleros, y esto sí conviene a las autoridades por los cobros que se les hace a cada uno de ellos (los basureros). Ese sí es un negocio, un ingreso que no es reportado a nadie. Una obtención de recursos sobre un trabajo que debería de ser hecho por la propia autoridad municipal.
¿A quién acudir? A nadie, porque alcaldes van y vienen, y en Tapachula todo sigue igual, con basura por doquier, con la cultura de la suciedad, con la costumbre de vivir entre deshechos, entre la contaminación, dentro de un panorama obsoleto, triste y de mala imagen.