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Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas

H. Congreso del Estado de Chiapas

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Categoría: Columnas | Colocada por: ASICH | Fecha: 31-01-2018 | [Imprimir]
César Trujillo

Willy y las rutas 2018


Mucho se ha dicho sobre el futuro político del diputado local del Partido Revolucionario Institucional (PRI), por el Distrito II, Willy Ochoa Gallegos. Unos ya lo acomodan en una curul, en la Cámara Alta del Senado; otros lo ubican en la contienda por la sucesión por
la alcaldía de Tuxtla Gutiérrez. Mientras eso pasa, él se mantiene ocupado en lo suyo, despachando como diputado y decidiendo el camino, y ya fue ratificado como presidente de la Mesa Directiva del Congreso de Chiapas y podrá tejer, desde ese espacio, las chambritas para el puesto de elección popular que vaya a buscar.
Su tranquilidad no es gratuita. Willy habla perfectamente el lenguaje de la política de aldea y conoce, sobremanera, el de las cúpulas nacionales donde se ha codeado con los viejos zorros del priismo y otros institutos políticos. Sus relaciones de poder son bien conocidas y él nunca las ha negado. De ellas aprendió a mantener un dejo de estadismo.
Enemigo de la puntualidad, amante del apapacho discursivo, Ochoa Gallegos debe estar maquilando ya el mejor espacio para moverse y quedar bien parado, de nueva cuenta, en los comicios venideros. Por lo pronto, no dudo que tenga a un San Juditas de cabeza —y con un sinnúmero de veladoras encendidas— por no encontrarse inmerso en esa hecatombe que trae del “chongo” a tres de los suspirantes de la sucesión gubernamental, cuya vorágine se ha encargado deliberar rumores como Caja de Pandora y vender espejitos por doquier, apostando a la especulación que (en estos tiempos) es solicitada por muchos y por mucho.
El legislador sabe que no ser ungido por el centralismo, pero mantener una línea de poder y respaldo desde grupos antagónicos, le es más productivo en estos momentos en que el centralismo pareciera mostrar ya sus primeras fisuras, dejando en claro una máxima que revela la historia y cuyo desconocimiento sopesa como talón de Aquiles en los políticos de ahora: todo sistema termina por fallar con el paso del tiempo.
Así, pese a lo ríspido del asunto entre su partido el PRI y los verdes, así como las nulas relaciones de amistad que existen entre él como diputado y el senador Roberto Albores —a quien sindican como el favorito para abanderar la coalición o, en su defecto, para caminar bajo el tricolor y el Partido Nueva Alianza (Panal)—, Ochoa sigue caminando y la posición que hoy ocupa dentro del Legislativo le permite tener una ventaja sobre muchos de sus oponentes. Mantenerse como presidente del Legislativo le da cercanía al Ejecutivo que, quiérase o no, sigue teniendo algunas riendas en la mano, pese a que el panorama lo muestra ya rebasado.
Que Willy ha sido favorecido desde su arribo como diputado, Sí, así es. Que ha trastocado las reglas en cuanto a la inasistencia como legislador y que no recibió sanción alguna, sí, así es. Que le fue creada una Comisión a modo, que el poder del aún todopoderoso Beltrones lo cobijó, etcétera, etcétera, sí, así es y ha sido entre muchos políticos. Pero hoy que estamos ubicados en la antesala de las elecciones, parece que ese pasado inmediato que lo persiguió y puso en los reflectores ha quedado guardado en la memoria de algunos y grabado en el olvido donde todo aquello negativo cae y rara vez resurge: a menos que algunos intereses así lo prefieran, ¿o no?
Ya veremos, entonces, para dónde jala el diputado Willy Ochoa y si sus cotos de poder terminan de ponerse de acuerdo con los de la diputada federal, Sasil De León y el de su hermano Maya De León, quienes, al igual que el priista, han hecho mención de una curul en el Senado a la que quieren aspirar y donde buscan desbancar al doctor Gurría. No olvidemos que en política todo es miel sobre hojuelas hasta que los intereses chocan y es aquí donde las tablas sirven para negociar, multiplicar y ganar. Porque si éstas restan, el resultado es negativo.

Manjar
Si la coalición #TodosporChiapas truena, como dicen las piedras del río que ruedan en la tormenta, el Partido Revolucionario Institucional y Partido Verde Ecologista de México (PVEM) irán solos y medirán sus fuerzas. Al final, se impondría el jaloneo de Eduardo Ramírez Aguilar por sobre el del centralismo que acuerpa a senador Roberto Albores Gleason, y alguien, créame, deberá pagar por ello. Haría bien el gobernador en medir la lealtad de sus hombres, porque si el de Chiapas Unido se esconde, el del Panal es un espectro y los del Verde están en guerra personal y patadas espinilleras como el futbol llanero, su carta por jugar se encuentra deMorado. #TiemposDeAmarres // La recomendación de hoy es el libro La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa y el disco Horses de Patti Smith. // Recuerde: no compre mascotas, mejor adopte. // Si no tiene nada mejor qué hacer, póngase a leer.

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