Menu:

Buscar por fecha:

<   febrero 2018   >
DomLunMarMieJueVieSab
    123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728   
Buscar:

Patrocinios:

Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas

H. Congreso del Estado de Chiapas

En la Mira

Categoría: Columnas | Colocada por: ASICH | Fecha: 30-01-2018 | [Imprimir]
Héctor Estrada

Eduardo Ramírez, la garantía de impunidad para Manuel Velasco


Ante tanta rebatinga, golpeteo y jaloneo al interior en el proceso de selección del candidato al gobierno de Chiapas dentro de la coalición confirmada entre el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) la pregunta
natural y reiterativa tiene que ver con ¿Cuál es la razón de tanta insistencia de Manuel Velasco para colocar a Eduardo Ramírez y evitar que Roberto Albores Gleason llegué a la candidatura? La respuesta es realmente muy simple.
Los esfuerzos de Velasco Coello se encuentran concentrados sobre esta coalición, no porque sea la que lo haya llevado a la gubernatura o represente su afinidad política, sino porque es la que mayor riesgo le representa. Con las manos metidas sobre las demás plataformas electorales, el proyecto priista que representa Roberto Albores Gleason se ha vuelto el verdadero y único antagonista real de sus intereses sobre el proceso electoral.
En Morena y el “frente por Chiapas” los riesgos han sido minimizados. En el partido de Andrés Manuel López Obrador, mediante la interlocución de su abuelo, logró inmiscuirse en las negociaciones para la designación del candidato al gobierno del estado. Respaldó e impulsó las aspiraciones de Rutilio Escandón Cadenas como un importante aliado de su gobierno dentro del proyecto “morenista”. Escandón Cadenas permitiría sacar de la jugada a Zoé Robledo Aburto y garantiza impunidad mediante acuerdos.
Por eso el permanente silencio de López Obrador ante las injusticias, masacres y abusos cometidos por el gobierno de Manuel Velasco. Por eso las “facilidades” del aparato gubernamental para las giras del tabasqueño en la entidad. El triunfo de Morena en Chiapas representan cierta inmunidad garantizada para el desacreditado gobernador chiapaneco. Si bien Morena no representa continuidad, sí significa impunidad y un futuro menos incierto para él y los saqueadores de su administración.
En el Frente conformado por el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano, Velasco Coello, mediante su alfil (Eduardo Ramírez), colocó candados precisos dentro de las dirigencias estatales. El papel de dicha alianza dentro del proceso local siempre ha sido muy claro: o fungir como contendiente de relleno para legitimar al ganador o servir como salida alternativa para Eduardo Ramírez en caso de que se cierren de manera definitiva las puertas en la coalición PRI-PVEM.
Ahí dentro están listos para jugar a la simulación personajes como María Elena Orantes López y José Antonio Aguilar Bodegas, que también tuvo su participación fallida en el intento de bloqueo a Albores Gleason dentro del mismo PRI. La coalición “Chiapas al Frente” no representa ningún riesgo desde cualquier circunstancia. Ahí las cosas están perfectamente controladas hasta el momento.
Paradójicamente fue dentro del proyecto electoral priista donde las cosas simplemente no salieron nada bien. Velasco Coello apostó confiado por Miguel Ángel Osorio Chong y dio le espalda al proyecto presidencial de Luis Videgaray, José Antonio Meade y Enrique Ochoa Reza. Saboteó durante su gobierno muchas de las acciones emprendidas por Roberto Albores junior. Se peleó y traicionó a quienes finalmente se quedaron con la candidatura priista al gobierno federal. Aposto mal.
Velasco sabe perfectamente que la candidatura para Albores Guillén y su posible triunfo en las urnas representan riesgos elevados para su futuro inmediato. Que su desastre gubernamental ofrece recovecos jugosos para las revanchas políticas. Por eso la insistencia frenética para imponer a Ramírez Aguilar en la jugada o volverlo, al menos, un obstáculo molesto que abra las puertas a negociaciones más redituables para negociar mejores garantía de inmunidad y espacios para su gente.
Hablar de una candidatura para Eduardo Ramírez sería el sueño perfecto para Manuel. Habría cerrado el juego con el tablero completamente a su favor. Significaría la continuidad absoluta de un gobierno al que muchos catalogan ya como el peor de las últimas décadas. No se trata de dignidad política, sino de un miedo disfrazado de aparente capricho desquiciado… así las cosas.