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Categoría: Opinión | Colocada por: ASICH | Fecha: 22-01-2018 | [Imprimir]
PITA LADDAGA

LA SECUNDARIA, UN NUEVO DESAFÍO II


Algunos adolescentes encuentran en la escuela secundaria un desafío estimulante, mientras que otros puedan sentirse agobiados e incluso bajar su desempeño
Los padres jugamos un papel importante en esta situación. Cuando en un determinado momento el adolescente se encuentra rebasado por las demandas escolares y no se les ofrece el apoyo adecuado, corre el riesgo de desanimarse y llegar a considerar los estudios como algo pesado, fastidioso o un problema difícil de superar.
Si a nuestro hijo o hija le cuesta trabajo adaptarse a las exigencias de la escuela secundaria, hemos de evitar sobreprotegerlo haciéndole sus tareas, así como exigirle exageradamente usando castigos o críticas destructivas cuando no obtiene las calificaciones que desearíamos.
Tampoco conviene dejarlo asumir solo las responsabilidad escolar. La mayoría de los adolescentes requieren que les ayudemos a establecer hábitos de estudio, que estemos al tanto de sus tareas y, cuando sea necesario, les marquemos límites en las actividades que interfieran con sus obligaciones. A medida que nuestro hijo madure y adquiera seguridad, se irá haciendo cargo de sus deberes con mayor independencia y necesitará menos de nuestra intervención. La autodisciplina será una cualidad crucial para su éxito en la escuela.
Mientras tanto, los padres podemos llegar a acuerdos de confianza con él, es decir, aceptar sus decisiones y su manera de organizarse, y seguir de cerca su progreso. Por ejemplo, si nuestro hijo quiere estudiar tres tardes a la semana y dedicar el resto del tiempo al deporte u otras actividades, hemos de aceptar su decisión y revisar con él si con este horario ha podido cumplir con las exigencias de la escuela.
Cuando obtenga buenos resultados, debemos darle reconocimiento y mayor libertad, y cuando sus logros no resulten satisfactorios ofrecerle apoyo para que se organice mejor.
Los estímulos del medio familiar contribuyen en gran medida a la superación académica del adolescente

Los padres podemos favorecer el desarrollo de la inteligencia y la sensibilidad de nuestros hijos si valoramos el conocimiento y dedicamos parte de nuestro tiempo a aprender algo nuevo; si fomentamos aficiones culturales como leer en familia, asistir juntos a funciones de teatro, exposiciones de obras de arte - pintura, fotografía, escultura, artesanías-; si compartimos y disfrutamos la música o cantamos juntos; si promovemos la curiosidad por la naturaleza a través de excursiones y campamentos; analizamos los acontecimientos sociales leyendo los periódicos o discutiendo las noticias y los sucesos de la comunidad; le pedimos que nos explique un tema de la escuela que le haya interesado, o discutimos con él un asunto controvertido para que en el diálogo todos aclaremos nuestras ideas.

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