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Categoría: Opinión | Colocada por: ASICH | Fecha: 08-01-2018 | [Imprimir]
LOS HÁBITOS. APRENDER A MANTENERSE SANO

Existen algunos problemas de salud relacionados con la alimentación que se presentan en la adolescencia y que necesitamos reconocer y solucionar


Uno de ellos, la anemia, afecta el crecimiento y el aprendizaje. Para evitarlo, se deben consumir alimentos ricos en hierro. Otra
situación, cada vez más frecuente, es el sobrepeso y la obesidad. Los adolescentes engordan debido a una dieta incorrecta y a la falta de actividad física. Para solucionar este problema es indispensable que el o la adolescente consulten a un médico, ya que someterse a dietas incorrectas supone un riesgo grave para su salud.
Una preocupación exagerada por la apariencia física y la figura, sobre todo en las mujeres, puede llevar a desórdenes muy peligrosos en la conducta alimentaria, como la anorexia nerviosa y la bulimia.
Las adolescentes que padecen anorexia nerviosa rechazan la comida por temor a engordar. A pesar de estar más delgadas e lo normal, se perciben gordas. Suelen ser activas, perfeccionistas y, aunque obtengan buenas calificaciones en la escuela, tienden a subestimarse. La obsesión por dejar de comer llega al punto de dejarse morir.
Las adolescentes que sufren bulimia se dan verdaderos atracones y después eliminan a escondidas lo que comieron: se provocan vómito, usan laxantes o procuran una actividad física violenta. Estas acciones producen deshidratación, desequilibrio hormonal, pérdida de minerales y daño a los órganos vitales. Las chicas pueden alternar temporadas de comer compulsivamente con dietas extremas y variar de peso de manera dramática.
Los padres tenemos que estar muy atentos a los síntomas de estos trastornos, saber que suelen ocultarse intencionalmente y que, cuando se dan, es indispensable y urgente un tratamiento médico especializado.

El sueño es un hábito que el adolescente debe aprender a manejar

Nuestro hijo o hija necesitan dormir más en esta etapa que cuando eran menores. Su cuerpo consume una gran cantidad de energía en crecer y tiene que reponerla.
Cuando los padres sabemos que dormir le hace bien a nuestro hijo adolescente, tendremos más paciencia para permitirle estar en la cama cuando sea posible, pero también habremos de acordar con él ciertas rutinas que garanticen su descanso en un horario adecuado.
Algunas rutinas podrían ser:
-Fijar una hora para acostarse cuando tiene que levantarse temprano al día siguiente. Al principio quizá tengamos que recordarle: “Falta media hora para ir a dormir. Ve preparando tus cosas” Pero poco a poco, él se irá haciendo cargo de respetar los horarios.
-Establecer un período de tranquilidad y reducir el tiempo de televisión antes de dormir. Una costumbre agradable y relajante puede ser leer en familia. Todos, chicos y grandes, podemos disfrutar de una buena lectura en voz alta.
-Procurar, en la medida de lo posible, que la habitación en donde duerme el adolescente se encuentre bien ventilada y aislada de ruidos y luces brillantes.
-Evitar que nuestro hijo se vaya a la cama con el estómago vacío o que la cena sea demasiado pesada. Estas dos situaciones pueden alterar su sueño. Las bebidas como refresco de cola, té negro, café o incluso chocolate no son recomendables, ya que tienen suficiente cafeína para mantenerlo despierto.

Los hábitos de higiene ayudan al adolescente a mantener buena salud

- El baño frecuente favorece la respiración de la piel y el cabello y reduce las infecciones. Aunque el acné, la gran preocupación de tantos adolescentes, se origina por causas diversas, puede aliviarse en cierta medida al mantener limpia la piel.
- Lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño previene muchas enfermedades del sistema digestivo.
- Cepillarse los dientes después de cada comida y usar hilo dental ayuda a evitar las caries y alivia la inflamación de las encías.


Una de nuestras responsabilidades importantes respecto al bienestar y salud de nuestro hijo o hija es cuidar de su seguridad

La adolescencia es un momento de probar nuevas experiencias y sensaciones intensas. Al adolescente le gusta la emoción del riesgo y la velocidad, no suele percibir el peligro como algo real: siente que a él nada puede pasarle. Según algunas estadísticas, la principal causa de muerte en la adolescencia la constituyen los accidentes.
La prevención de los accidentes y de la exposición a situaciones amenazantes se logra promoviendo el diálogo con nuestros hijos, analizando con ellos la relación entre las causas y efectos de ciertas acciones, educándolos en la responsabilidad, fomentando su autoestima, pero también marcando límites precisos y normas claras.
Durante la secundaria, el y la adolescente todavía requieren cuidado y supervisión. Necesitan una educación vial para aventurarse en las calle, ya sea como peatones o como conductores de un vehículo. A esta edad, lo más común es que manejen una bicicleta, por lo que deben utilizar un casco, no llevar pasajeros y respetar los reglamentos de tránsito.
Es recomendable, sobre todo en zonas inseguras, que vayan siempre en grupo o acompañados por un adulto. Si el adolescente practica algún deporte, es necesario asegurarnos de que cuente con el equipo adecuado para protegerse.

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