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Categoría: Opinión | Colocada por: ASICH | Fecha: 06-11-2017 | [Imprimir]
PITA LADDAGA

LOS HÁBITOS. APRENDER A HACER PARA SER INDEPENDIENTE

Formar hábitos significa crear espacios de libertad


Formar hábitos es satisfacer las necesidades de acuerdo con cierta organización, siguiendo un orden y un horario establecido con anterioridad . Cuando hacemos algo de la misma manera, a la misma hora y en el mismo sitio una y otra
vez, acabamos por realizarlo de manera automática, sin esfuerzo. Ya no tenemos que pensar y decidir todos los días las mismas cosas. Las rutinas estructuran nuestra actividad, nos ayudan a alcanzar las metas diarias y nos dan la libertad de utilizar la energía y el tiempo en lo que más nos guste o interese.

El paso de la niñez a la adolescencia constituye una oportunidad para formar nuevos hábitos

Las profundas transformaciones que vive el y la adolescente, y las que vivimos también los padres, nos obligan a dejar atrás costumbres, rutinas y maneras de actuar. Estamos ante una situación ideal para revisar, junto con nuestro hijo, las practicas familiares que hemos seguido hasta el momento, considerar cuales siguen siendo satisfactorias, cuáles han perdido su utilidad y que nuevas formas de resolver las cuestiones diarias podríamos inventar.
Puede ser muy estimulante examinar, en forma abierta y flexible, las propuestas de nuestro hijo y de cada uno de los miembros de la familia; imaginar sus beneficios, las dificultades para aplicarse y cómo afectarían a la convivencia. Una vez analizadas las opciones, podemos llegar a acuerdos y establecer compromisos.

Lo más difícil no es fijar los hábitos sino mantenerlos

Una vez que hemos decidido la forma que daremos a las actividades familiares, cuáles son los horarios de las comidas, o de salir en la mañana, etcétera, es importante ser firmes y constantes. Algunos muchachos tienen facilidad para regularse así mismos, otros necesitan ayuda. Por lo general, lleva tiempo al adolescente llegar al autocontrol. Por ejemplo, sí hemos establecido junto con nuestro hijo una hora para regresar a casa y cenar en familia y él se retrasa, no le ayudamos a formarse sirviéndole la merienda más tarde. Quizá la consecuencia sea que él tenga que prepararse la comida y levantar la cocina.
Podemos revisar los acuerdos cada vez que sea necesario, pro una vez establecidos, hemos de respetarlos y aplicar consecuencias si no se cumplen.
Cuando el adolescente tiene claro sus deberes y compromisos, puede caminar con paso seguro, sin sorpresas, jaloneos o discusiones.

El orden es un hábito fundamental para el adolescente

Vivir en un ambiente desarreglado puede ser perturbador para la mayoría de las personas. Difícilmente puede haber un orden interior si no hemos logrado un orden externo. El orden hace más fácil estructurar las ideas, encontrar las cosas que necesitamos, nos ayuda a ganar tiempo y hace la vida más agradable.
El adolescente que llega a la secundaria entra a un nuevo territorio. La escuela le exige planear sus actividades y decidir, cada vez con mayor autonomía, cómo y cuando realizar sus tareas y trabajos.
En esta etapa es necesario aprender a arreglar sus objetos personales de modo que estén disponibles siempre que los necesite, a organizar su horario para poder dedicar el tiempo suficiente a estar con sus amigos, a estudiar, a ver televisión y a descansar. Es más fácil que el adolescente acepte y asuma el orden con un estilo personal si le encuentra sentido y ha constatado su utilidad.
Para los padres es importante entender que el orden del adolescente no necesariamente concuerda con el nuestro, pero que es él quien debe ordenar sus cosas y su tiempo. Nuestro papel es apoyar, orientar y acompañar a nuestro hijo, aceptar sus decisiones y la forma en que prefiere organizarse, pero también vigilar que cumpla con sus compromisos.


PRÓXIMO: LOS HÁBITOS. APRENDER A HACER PARA SER INDEPENDIENTE II