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Categoría: Columnas | Colocada por: ASICH | Fecha: 06-11-2017 | [Imprimir]
Héctor Estrada

Líder sindical del CECyTE se embolsa “salario familiar” de más de medio millón al año


Pese a ser señalado por embolsarse un “salario familiar” de más de medio millón de pesos al año y cuotas sindicales por más de 80 mil pesos mensuales carentes de transparencia en su administración y destino, el desenfreno del secretario
general del Sindicato Independiente y Democrático de los Trabajadores al Servicio del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Chiapas (SIDET-CECyTECH), José Luis Guzmán Jiménez, parece no tener límites.
En su afán por presionar a las autoridades educativas y al propio Tribunal Burocrático ha convocado este lunes a una marcha sindical para insistir en las mismas acusaciones de siempre, que en el fondo realmente buscan extorsionar y forzar el apoyo de la Dirección General para la ilegal sindicalización y recategorización masiva de 620 personas en favor de su sindicato. Un procedimiento que, por cierto, ya fue declarado improcedente por el propio Tribunal.
El capricho irracional de José Luis Guzmán en busca del empadronamiento masivo hacia su sindicato tiene objetivos de poder absoluto. El líder de SIDET está buscando de manera desesperada recuperar el control mayoritario de la base sindical y al mismo tiempo engordar el monto general de ingresos por concepto de cuotas sindicales que actualmente ascienden a 85 mil pesos mensuales, para lo que no existen mecanismos de transparencia que garanticen el buen destino de cada peso aportado.
Son más de un millón de pesos al año, emanados de las cuotas sindicales, a disposición plena de Guzmán Jiménez. Dinero del que no se rinden cuentas claras y confiables a cada uno de los agremiados. A eso súmele usted lo que el SIDET recibe por parte del CECyTE por concepto de prestaciones. 18 mil pesos mensuales para el pago de la renta, agua y luz, y 18 mil pesos más erogados para financiar el Congreso Sindical; además de un vehículo asignado en comodato que sirve hoy como auto personal de Guzmán Jiménez.
Sin embargo, lo más escandaloso tiene que ver con la nómina y los salarios amasados a base de años de extorsión y presiones que Guzmán se niega a dejar. Como ya es del conocimiento público, la plaza sindical asignada a José Luis Guzmán tiene un sueldo mensual de 38 mil 191 pesos, a la que se suma la plaza base de su esposa María de los Ángeles Trujillo Gordillo, que mantiene una categoría de Jefa de Oficina (12 mil pesos mensuales) con sólo acreditar una constancia de estudios de secundaria.
Entre ambos, la familia se embolsa mensualmente poco más de 50 mil pesos mensuales. 600 mil pesos anuales emanados del presupuesto educativo. Eso sin contar aguinaldos y demás prestaciones. En resumen, la familia Guzmán Trujillo se ha enriquecido del sindicato y el CECyTE. Y en la lista de plazas bases también se encuentran las otorgadas a la cuñada del líder sindical, Clara Irasema Gordillo Trujillo, y Juan Carlos Díaz Cañaveral.
Pero el lío más reciente tiene que ver con la denuncia hecha por Evelina Trujillo Arias quien, mediante las redes sociales, señaló diversas arbitrariedades en su contra cometidas por parte del delegado del SIDET en el plantel de La Independencia a quien acusó públicamente de impedirle el acceso a las reuniones sindicales por tener relación amistosa con la coordinadora del plantel. El hecho resulta por demás arbitrario y violatorio de sus propios estatutos internos.
Trujillo Arias no sólo dejó evidencia de los atropellos y el acoso cometidos por el delegado Luis Alberto Ocaña Vázquez, sino también de la complicidad de la Secretaría General del SIDET que ha hecho oídos rodos a sus denuncias, violentando sus derechos como agremiada del mismo sindicato. Y lo peor del caso es que no se trata de un hecho aislado. La Indicación clara de José Luis Guzmán ha sido amedrentar y segregar a quienes no “demuestren” lealtad absoluta o no sean de su total agrado.
Las arbitrariedades de José Luis Guzmán deben tener un freno inmediato. Los abusos cometidos en contra de la base trabajadora ajena al SIDET, el personal administrativo, los estudiantes y sus propios compañeros de sindicato han rebasado todos los límites. Cumplir sus caprichos a costa de la estabilidad institucional resulta inadmisible, pues las consecuencias resultarían francamente insostenibles… así las cosas.