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Categoría: Columnas | Colocada por: ASICH | Fecha: 31-10-2017 | [Imprimir]
Héctor Estrada

Jaguar Negro, entre el engaño y las fórmulas de siempre


Con las mismas fórmulas audiovisuales que se valen de simbolismos emotivos de identidad, este lunes las redes sociales
despertaron con el nuevo video promocional de la “FundaciónJaguar Negro”que desde hace meses funciona como supuesta organización civil dedicada a la promoción del cuidado ambiental, pero que realmente ha servido como otro de los tantos mecanismos seudo-ciudadanos para promover la imagen de aspirantes a puestos de elección popular.
Al mismísimo estilo de Juan Sabines Guerrero y Manuel Velasco Coello, la organización política disfrazada de fundación lanzó el video musical “Viene la ERA del Jaguar, Chiapas vuelve a rugir”, haciendo evidente alusión al actual presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Chiapas y presidente estatal del Partido Verde Ecologista de México, Eduardo Ramírez Aguilar (ERA por sus iniciales).
El video con varias locaciones de la entidad chiapaneca, tomas aéreas y hasta canción inédita significó seguramente una importante inversión económica de la que no se precisan los créditos de producción. Se trata de un material audiovisual de costosa manufactura. No le pide nada a los videos promocionales elaborados para los últimos dos gobiernos estatales con costos unitarios de más de un millón de pesos.
El video luce bien, es pegajoso y es extremadamente parecido a los estilos presentados por Juan Sabines con su video promocional “Yo soy Chiapas”, o el “Chiapas, nos une su grandeza” de Manuel Velasco. Pero lo interesante del asunto aquí es que se trata de una fundación sin fines lucro. Una supuesta fundación que no tiene ingresos cuantiosos y cuya actividad francamente no ha tenido impacto real en la defensa efectiva del medio ambiente en Chiapas.
Entonces. ¿De dónde sale el dinero para pagar o financiar producciones tan costosas como las que este lunes se difundieron a gran escala? Si existen donatarios tan dadivosos, ¿Por qué la “fundación” no hace público el origen de sus ingresos? ¿De dónde emanan los recursos para pagar la cuantiosa impresión de playeras, lonas y demás artículos promocionales que reparten a diestra y siniestra para sus eventos multitudinarios?
La respuesta parece francamente lógica tratándose de una organización dedicada a promover la imagen de Eduardo Ramírez de manera tramposa, pero bueno, es prudente aquí no caer en acusaciones directas o violaciones a la presunción de inocencia. El paso de las semanas corroborará lo que hoy parece innegable. Cuando los tiempos sean propicios las máscaras baratas terminarán de caerse y darán razón a los que ahora parecen pecar de malpensados.
Mientras tanto, las autoridades electorales duermen en sus laureles. No hay trabajo de investigación o regulaciones sobre las cuantiosas “asociaciones civiles y fundaciones exprés” que ahora sirven como elementos de moda para evadir las leyes electorales. No hay trabajo de indagación y parece interesales muy poco; tal vez con cierto aire de complicidad.
Tratar de engañar con producciones emocionales cargadas de mensajes subliminales podría funcionar de manera momentánea. Sin embargo, cuando las caretas caigan y se debelen las reales intenciones con los rostros de los alfiles ocultos las facturas políticas comenzarán a hacerse efectivas entre la memoria social consciente de los antecedentes que resultarán inevitables a la hora de la contienda verdadera… así las cosas.