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EDUCAR

Categoría: Opinión | Colocada por: ASICH | Fecha: 30-10-2017 | [Imprimir]
PITA LADDAGA

APRENDER A CONOCER Y A HACER


Aprender a conocer no significa apropiarse de un gran número de conocimientos, sino aprender a aprender
Quiere decir desarrollar la inteligencia para comprender mejor al mundo, ser capaz de actuar y trabajar en él y comunicarse con los demás.
No se trata solamente de instruir al joven en las materias que creemos debe saber, sino de enseñarle a pensar y darle las herramientas que le faciliten el seguir cultivándose durante toda la vida.

Los contenidos que el y la adolescente adquieren son menos significativos que las actitudes y destrezas que desarrollan a partir de esa información

Lo que importa es adquirir las capacidades y habilidades para estar abierto a lo nuevo, entenderlo, analizarlo, imaginar soluciones, crear e innovar.
La escuela, parte sustancial de la realidad del joven, deberá relacionarse en forma viva con los otros componentes de su vida y proporcionarle los métodos para pensar y actuar en ese mundo concreto en el que crece y se desarrolla.

Los adolescentes desean explorar, entender y modificar su entorno

Poseen un impulso natural que los lleva a preguntarse sobre los sucesos, a relacionarlos unos con otros, a reflexionar críticamente, a buscar explicaciones y a actuar sobre su medio.
La responsabilidad de los padres es nutrir ese impulso natural por conocer y hacer, estimularlo y crear situaciones en las que el chico pueda practicar y perfeccionar sus habilidades.
Nuestro papel es animar a nuestro hijo a hacerse responsable de su aprendizaje, ayudarlo a evaluar él mismo su progreso y a entusiasmarse por aprender de forma permanente.
Educar a nuestro hijo o hija es la mejor oportunidad de educarnos a nosotros mismos

Para que él se interese en resolver problemas, para que aprenda a pensar lógicamente, a expresar sus ideas con claridad, a esforzarse a pesar de los reveses, nosotros tenemos que aprender a hacer lo mismo.
Junto con él, hombro con hombro, debemos a atrevernos a vivir circunstancias que nos son extrañas, introducirnos en temas desconocidos, fijarnos metas y trabajar para alcanzarlas.
Nuestro propio desarrollo, a la larga, le dará un modelo y la esperanza de poder conseguir lo que se propone.

La escuela es el apoyo más significativo que tenemos los padres en la tarea de educar a nuestro hijo

El adolescente pasa gran parte de su vida en el ambiente escolar, sus profesores adquieren un peso fundamental en su pensamiento y sus valores. A la escuela le confiamos y le debemos una importantísima parte de su formación y desarrollo intelectual y social.
Para que este apoyo beneficie a nuestro hijo es indispensable asegurar su asistencia a clases todos los días, interesarnos por lo que aprende, hablar con sus maestros o su asesor y apoyarlos en lo que él requiera.
Padres y maestros debemos formar un verdadero equipo, comunicarnos, apreciarnos y ayudarnos mutuamente, ya que compartimos una meta común: dar al adolescente la mejor educación posible


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