Menu:

Buscar por fecha:

<   septiembre 2018   >
DomLunMarMieJueVieSab
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30      
Buscar:

Patrocinios:

Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas

H. Congreso del Estado de Chiapas

EDUCAR

Categoría: Opinión | Colocada por: ASICH | Fecha: 23-10-2017 | [Imprimir]
LA TELEVISIÓN Y OTROS MEDIOS ELECTRÓNICOS III

A través del correo electrónico, el adolescente tiene la oportunidad de interactuar con personas desconocidas en cualquier parte del mundo


Esta situación plantea un riesgo si no existe la supervisión adecuada. Así como los padres solemos advertir a nuestro
hijo que no debe abrirle la puerta a un extraño si está solo en casa y que no debe dar información a cualquier persona que llame por teléfono, tenemos que orientarlo y poner límites al uso de la conexión en línea.
En este tipo de intercambios, los participantes usan seudónimos. Nuestro hijo no puede saber con quién se está comunicando, y desgraciadamente se pueden producir consecuencias graves si lo convencen de dar información personal o familiar –por ejemplo: nombre, teléfono, dirección, contraseña, número de tarjeta de crédito- o si se ha puesto de acuerdo con alguien para conocerlo en persona.
Los padres tenemos la obligación de acordar con nuestro hijo el tiempo que puede pasar en internet y la cortesía y respeto de sus mensajes en todas las computadoras a las que tenga acceso, ya sea en la escuela, biblioteca, o en casa de sus amigos. Si no es suficientemente responsable, es conveniente aplicar consecuencias lógicas a su conducta usando los controles que se ofrecen comercialmente para bloquear los sitios no apropiados.

La música suele ser una de las pasiones del adolescente y una de sus principales fuentes de diversión

El gusto por la música suele ser, como casi todo en el adolescente, desmesurado y provocativo. Aunque los padres estemos abiertos a compartir los ritmos que escucha nuestro hijo y tratemos de que sean un punto de contacto, la música es parte del mundo particular del adolescente y es normal que excluya de él a los adultos.
Los grupos de moda le sirven para definir su identidad; a menudo adopta los estilos que observa en sus músicos o cantantes favoritos, y puede usar la música para expresar sentimientos de rebeldía y para diferenciarse de la generación de sus padres.
Si nuestro hijo escucha música a todas horas y a todo volumen, podemos respetar sus gustos, pero también pactar con él ciertas normas: no encender el radio a determinadas horas – a menos que use audífonos- no invadir el espacio de los demás, acordar con la familia si queremos música mientras comemos o convivimos.
La música por lo general es positiva para un joven cuya vida es feliz y saludable, y solo debemos preocuparnos si nuestro hijo la utiliza como una forma de evadirse o si muestra una preferencia marcada por temas destructivos como el uso de drogas y alcohol, el suicidio o la violencia, ante esta situación es recomendable acudir a un especialista.


PRÓXIMO: APRENDER A CONOCER Y A HACER