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Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas

H. Congreso del Estado de Chiapas

El arte de trascender en el tiempo

Categoría: Cultura | Colocada por: ASICH | Fecha: 09-10-2017 | [Imprimir]
En 1949, Mathias Goeritz -1915, Danzig- 1990, Ciudad de México- llegó a Guadalajara para desarrollarse como arquitecto y artista; dejó una honda huella. Su cariño por las tierras tapatías se debió a que esta ciudad le abrió las puertas al país que fue su casa durante más de la mitad de su vida. En entrevista su hijo, Daniel Goeritz, señala que “Guadalajara lo concibió como parte de su vida, de su hogar. Para él era México en general, no solo una ciudad. Con todo y que le costó trabajo,
que tuvo resistencia de otros artistas mexicanos (los muralistas, que estaban en apogeo). Todo eso fue importante. Sus alumnos aprendieron mucho de él… Aunque tuvieron que convencerlo para que fuera padrino de generación: ‘Para él lo importante es que ellos fueran arquitectos, no la foto. Quería que despegara la arquitectura en Guadalajara’”.

Su llegada a la capital de Jalisco fue para incorporarse a la nueva Escuela de Arquitectura dirigida por Ignacio Díaz Morales, dentro de la Universidad de Guadalajara, cuyo rector era Jorge Matute Remus. Historia del arte, Historia de la arquitectura y Concepto de la composición abstracta fueron las cátedras que dictó entre 1949 y 1953, años en los que permaneció en Guadalajara.

Sobre su papel en la docencia, Daniel Goeritz Rodríguez comentó: “Él tenía una profunda vocación de ser maestro, de enseñar. Le tocó la guerra, sufrió mucho. Eso hizo que él tuviera el interés de transmitir lo que sabía. Siempre fue una persona muy crítica, y al mismo tiempo muy emprendedor para hacer cosas nuevas. Todo eso junto resultó en una persona que quiso desarrollar. Algo que tenía mucho era el trabajo en equipo. Hay un sinnúmero de obras hechas en colaboración. Creyó mucho en eso. No en ‘el arte por el arte’, sino en el arte que deja algo, que sirve de algo y que el público lo puede disfrutar”.

Pero más allá de compartir su conocimiento en las aulas, Mathías Goeritz le “regaló” a la ciudad la obra “El Pájaro Amarillo”; realizada en 1957 por encargo de Luis Barragán. La pieza fue creada para que funcionara como monolito de entrada a la nueva colonia Jardines del Bosque, localizada en Arcos y Avenida Inglaterra.

Entre intervenciones y vandalismo

Cabe señalar que el monolito amarillo ha tenido todo tipo de intervenciones, desde las que buscan darle una nueva identidad artística, hasta aquellas que la ensucian. Es así que en 2008, artistas del grupo Sector Reforma intervinieron la escultura con el “Proyecto de procesamiento icono-isocrónico a El pájaro amarillo”. Las acciones consistieron en colocar un gran velo morado, en una evocación religiosa de tintes católicos, para darle un nuevo significado a la estructura; dicho performance fue publicado en este medio el 20 de marzo del 2008.

Por otro lado y para desgracia para el arte, no todas las intervenciones a la obra de Goertiz han tenido intenciones artísticas, pues ésta ha sido objeto de actos de vandalismo; incluso, a semanas de haber sido pintada de nuevo.

Otros espectros

Además de la docencia, del arte vinculado a la arquitectura, Goeritz estimuló la vida cultural de la ciudad al fundar cuatro galerías en los casi cuatro años que vivió en Guadalajara. En Camarauz expuso su obra en dos ocasiones, mientras que en Arquitac comenzó un ciclo de exposiciones en donde los tapatíos pudieron ver obras de artistas como Paul Klee.