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Categoría: Opinión | Colocada por: ASICH | Fecha: 09-10-2017 | [Imprimir]
PITA LADDAGA

LA TELEVISIÓN Y OTROS MEDIOS ELECTRÓNICOS

La televisión es uno de los pasatiempos conmayor influencia en la vida de los adolescentes


La televisión informa, entretiene y acompaña a los jóvenes; es la diversión que tienen más a la mano y es normal que
la utilicen como un refugio de sus preocupaciones y problemas, y como una manera de descansar de las labores escolares.
La televisión ofrece una alternativa de esparcimiento que implica muy poco esfuerzo tanto físico como mental. Independientemente de lo bueno o malo que sea un programa, es espectador se mantiene pasivo ante imágenes tan rápidas que no dan oportunidad de reflexionar, y ante información y modelos de comportamiento que, por lo general, no promueven el análisis ni la confrontación crítica.
Sí no somos conscientes o carecemos de otros intereses, podemos quedar atrapados en la facilidad de oprimir un botón y dejarnos entretener por horas y horas. Mirar así la televisión se transforma en un hábito muy difícil de abolir, tanto para los padres como para los adolescentes. No podemos eliminar el impacto de los medios electrónicos de comunicación en nuestra familia, pero sí tenemos la opción de aprender a manejarlos, aprovecharlos en nuestro beneficio y utilizarlos para vivir mejor.
Los padres que deseamos beneficiar a nuestros hijos con las posibilidades educativas y culturales de la televisión tenemos que establecer su uso moderado y racional
El uso moderado de la televisión implica controlar nuestro tiempo personal ante el aparato, y llegar a acuerdos con nuestros hijos para que ellos también estén dispuestos a imitar las horas en que ven televisión.
El uso racional significa elegir el tipo de programas que vemos tanto los padres como los adolescentes y a establecer la costumbre de conversar en familia sobre lo que hemos presenciado.
Determinar las horas en que el televisor puede estar encendido es un asunto de toda la familia
Reunidos, en un momento de tranquilidad, podríamos ponernos de acuerdo para establecer el tiempo de uso de la televisión y definir en qué circunstancias nos conviene apagar el aparato, por ejemplo: los momentos de estudio o tareas, la hora de la comida o la cena, los ratos de convivencia con los amigos, la mañana del sábado.
Los adolescentes que pasan la tarde sentados ante el televisor dejan de realizar otras actividades fundamentales para el desarrollo de su cuerpo y de su inteligencia; corren el riesgo de sacar malas notas en la escuela; suelen limitar sus experiencias, sus intereses, su imaginación y creatividad; tienden a hacer poco ejercicio y a desarrollar sobrepeso.
Durante la primera fase de la adolescencia todavía es posible influir en nuestros hijos, por eso es importante hacer un esfuerzo para planear y proponer otras opciones de diversión: libros, paseos, juegos, visitas, trabajos manuales, ejercicios al aire libre, deportes, y buscar que la convivencia y cada una de las prácticas familiares- incluida la televisión- tenga su lugar y se equilibre con las demás.
La adolescencia de nuestros hijos es una oportunidad valiosa de fomentar la actitud selectiva y crítica en toda la familia, de educarnos junto con ellos
En vez de consumir pasivamente lo que aparece en la pantalla, podríamos proponer que cada miembro de la familia elija uno o dos programas al día, y después, decidir de común acuerdo un plan semanal que incluya los programas favoritos de cada uno. Es indispensable mantener una actitud abierta y respetuosa y evitar imposiciones que difícilmente sería aceptadas por el adolescente. Los padres hemos de hacer la propuesta, pero él tiene que participar en la decisión.


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