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Categoría: Opinión | Colocada por: ASICH | Fecha: 21-08-2017 | [Imprimir]
PITA LADDAGA

LOS AMIGOS. ALIADOS INSUSTITUIBLES DEL ADOLESCENTE II


La forma más efectiva de prevenir el que nuestro hijo se sienta indefenso ante la presión
del grupo es comunicándonos con él y fortaleciendo su autoestima
Un adolescente seguro y satisfecho puede ser firme, defender sus convicciones y atreverse a decir “NO” si considera que algo es inapropiado. Y podrá decir “NO” si es capaz de examinar sus valores, hacerse responsable de sus actos y tomar decisiones. Esto se logra si no le hemos exigido una obediencia absoluta y le hemos demostrado confianza y aceptación.
Algunas sugerencias sobre estos temas, se tratan en los capítulos anteriores del apartado APRENDER A SER.
Es recomendable, antes de que nuestro hijo se vea ante la presión del grupo, propiciar en casa un ambiente de reflexión y ayudarle a tomar determinaciones acerca de lo que quiere hacer y lo que no;a comprometerse consigo mismo sobre la clase de valores que desea expresar y el tipo de vida que intenta construir.
Podríamos proponer escribir sus propósitos y las razones de cada uno, así no le tomará por sorpresa el tener que decidir, en un momento de tensión, si fuma, bebe o realiza acciones sobre las que él ya ha pensado.
También podemos enseñar a nuestro hijo a actuar con seguridad, especialmente en situaciones conflictivas; a evitar discusiones, explicaciones y reacciones violentas.
Si la técnica de entretenerse con el mismo vaso durante toda la fiesta no funciona y el chico se ve presionado directamente por sus compañeros, él sabrá sostener una postura firme y coherente de manera agradable y serena: “No quiero beber más, y no tengo que explicar porqué, simplemente, no quiero”
El adolescente puede repetir una y otra vez su decisión sin enojarse o levantar la voz, mantener su determinación sin amilanarse ante las criticas:
- Lo que pasa es que tienes miedo.
- -Puede ser pero NO quiero.
- Eres un bebé pegado a mamá.
- Quizá, pero NO quiero beber.
- Si no entras al ambiente, nos vas a echar a perder la fiesta
- Lo siento, pero en este momento NO quiero beber
Otra manera de ayudar a nuestro hijo es representando en familia ciertas situaciones entre los hermanos, los padres o los amigos: tratar de irritar al otro, intentar convencerle para una acción inconveniente, reclamarle por su negativa. Este modelaje, le dará recursos para actuar con más confianza en otras circunstancias.
Los padres no podemos controlar la elección de amigos de nuestro hijo, pero sí orientarlo en sus decisiones
Al hablar de los miembros del grupo de nuestro hijo hemos de tener cuidado de no denigrarlos ni criticarlos. El adolescente está identificado con ellos, hagan lo que hagan. Lo que nos corresponde es reflexionar junto con él, sobre hechos y valores, sobre las razones por las que es inconveniente una determinada conducta, sin calificar al amigo o amiga que la llevó a cabo.
“Que lástima que Fernando no quiera estudiar ni hacer nada útil. Eso lo va a hacer sentir insatisfecho y en el futuro quizá no le ayude a lograr sus metas”. Así, hacemos una distinción entre el comportamiento y la persona, y no agredimos al amigo que él aprecia.
Sin embargo, tenemos que estar muy atentos a la vida social de nuestro hijo y cuando consideremos que su seguridad está en riesgo, debemos marcar límites precisos: “Lo siento mucho, no vas a asistir a esa reunión porque puede ser peligroso. Si quieres invitar a tus amigos a casa, me dará mucho gusto”
Aunque protesten, los adolescentes suelen sentirse aliviados de no tener que enfrentar una situación difícil y de contar con un pretexto ideal ante los amigos; sus padres no les dan permiso.
Para estar tranquilo, el adolescente necesita que mostremos autoridad, firmeza, apertura hacia sus amigos, amor por él y preocupación por su bienestar.
Es importante conocer a sus amigos y crear un clima cálido y alegre en casa para que se sientan bienvenidos
Si nuestro hijo siente que aceptamos a sus amigos sin dejarnos llevar por prejuicios, probablemente nos permitirá conocerlos y compartir alguna de sus cosas.
Podemos animar a nuestro hijo a invitarlos a estudiar y, si es posible, preparar un lugar donde puedan trabajar sin molestar ni ser molestados. Con el fin de lograr una mayor armonía es recomendable poner en claro, desde el principio, las reglas de la casa: horarios, permisos, usos de aparatos, volumen de la música, etcétera. Organizar reuniones informales, un día de campo o una merienda nos brindará ocasiones valiosas para convivir con lo amigos de nuestro hijo, apreciar la relación que los une y enterarnos de sus actividades, intereses y valores.

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