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Categoría: Columnas | Colocada por: ASICH | Fecha: 13-07-2017 | [Imprimir]
Héctor Estrada

Crisis en el verde rumbo al 2018


Las cosas al interior del Partido Verde Ecologista de México en Chiapas parecen comenzar a
fracturarse. La inminente desbandada de militantes y “liderazgos” es un asunto que cada vez resuena con mayor fuerza ante la posibilidad de que la candidatura al gobierno de Chiapas por ese partido político finalmente beneficie a los adversarios bajo designación directa o simplemente no termine en manos de un militante verde.
Los jaloneos en lo local con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y la tendencia de los acuerdos nacionales -nada favorables para los verdes en Chiapas- han activado ya las estrategias de posibles “salidas convenientes” para quienes desde hace algunos años han mostrado interés en contender por la gubernatura chiapaneca. En la realidad, muy pocos de los que hoy se asumen verde-ecologistas refrendarán su lealtad al partido si las designaciones finales no los benefician.
Los coqueteos de figuras como el senador Luis Armando Melgar y el propio presidente del Congreso de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, tienen ya varios meses sobre las distintas mesas de negociación. Las posibilidades de candidaturas emergentes mediante partidos como el PRD, PAN, Morena o los partidos satélites del gobierno estatal (como última opción) son propuestas que con el paso del tiempo han tomado verdadera seriedad.
Y es que, las circunstancias para el Verde en Chiapas no apuntan a ganar la partida. Las negociaciones y recomendaciones desbordadas de Manuel Velasco ante las cúpulas priistas y el equipo operador de Enrique Peña Nieto no terminan de cuajar. La negativa casi generalizada para entregar la candidatura al gobierno de Chiapas a un candidato verde se ha vuelta prácticamente una tendencia irrevocable entre los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional priista. Los candidatos propuestos por Velasco Coello simplemente no gustan, no agradan o no convencen.
Por eso la intranquilidad al interior de las filas verde-ecologistas en Chiapas. Por eso las traiciones y salidas emergentes del barco parecen hacerse más factibles con el paso de las semanas rumbo a los tiempos de definiciones. Prueba de ello es precisamente el acuerdo hecho público la semana en el que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Chiapas determinó que sólo iría a la contienda por la gubernatura con candidato propio, emanado de sus filas pues.
El documento fue firmado prácticamente por todos los liderazgos estatales del PVEM a excepción de figuras coyunturales como Luis Armando Melgar y Eduardo Ramírez. La ausencia de las rúbricas abrió espacio a las suspicacias, a lecturas que señalan estrategias evidentes más allá del partido Verde. Y las consecuencias ya han comenzado a sentirse. El descontento generado entre el resto de la militancia y algunas cabezas operativas por la posibilidad de deserciones ha reavivado fracturas internas.
Hay quienes aseguran que los ánimos internos han cambiado tanto que, en caso de que los acuerdos de coalición con el PRI no se alcancen y el partido verde vaya en solitario, la candidatura al gobierno de Chiapas podría caer sobre la figura nada más y nada menos que del actual alcalde tuxtleco, Fernando Castellanos; dejando la postulación al Senado de la República para Emilio Salazar y la candidatura a la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez en manos del controversial Carlos Penagos.
La situación al interior del Partido Verde Ecologista ha comenzado a calentarse y durante los próximos meses podría tomar vuelcos sorpresivos. Las complicaciones con el PRI han nublado el panorama para ese partido rumbo a las elecciones de 2018, obligando a cambios intempestivos de planes y estrategias que estarán definiéndose a más tardar en diciembre de este año cuando los tiempos preelectorales se acerquen a su fin… así las cosas.