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EDUCAR

Categoría: Opinión | Colocada por: ASICH | Fecha: 26-06-2017 | [Imprimir]
PITA LADDAGA

RESPETO A LA PRIVACIDAD Y ACTIVIDADES EN FAMILIA


Los adolescentes necesitan alejarse del contexto familiar y marcar cierta distancia con respecto a sus padres.

Al llegar a la adolescencia, nuestro hijo requiere que nos hagamos a un lado y lo dejemos
actuar por su cuenta . Quiere emprender su propio camino, convivir con sus amigos, ver sus propias películas, salir con su grupo. Incluso trata de evitar que sus compañeros lo vean junto a sus padres en la calle; ya que esto podría dar la imagen de que aún es un niño y, precisamente, esa imagen es la que desea borrar a toda costa.
Tampoco le gusta que participemos en sus actividades. Si la escuela organiza alguna celebración con los padres, preferirá no asistir, y si tiene que hacerlo, buscará un lugar lejos de nosotros.
Nuestro hijo suele tener sus propios intereses y compromisos, por eso conviene consultarlo y tomarlo en cuenta antes de incluirlo en nuestros planes
El adolescente quiere decidir por sí mismo qué hacer y con quién compartir su tiempo, comienza a establecer sus formas de diversión y a expresar con claridad sus preferencias y deseos. Por lo general, no estará dispuesto a dejar lo que ya había decidido, sobre todo si se lo pedimos a último momento. Una muestra de respeto es avisarle con anticipación cuando queramos que participe con nosotros en alguna actividad.
El adolescente vive en la ambivalencia, pues aún requiere de nuestro apoyo y orientación
Para empezar a explorar la libertad del mundo adulto, nuestro hijo tiene que contar con una familia en la cual pueda encontrar comprensión, seguridad y ayuda en todo momento; unos padres en quienes pueda confiar, que lo entiendan y le ofrezcan una estructura sólida y un apoyo firme para alcanzar sus metas. En esta etapa de la vida, la meta fundamental del adolescente es desarrollar su identidad.
El trabajo principal del adolescente se centra en el desarrollo de su actividad
El adolescente tiene urgencia de contestar a esa gran pregunta: “¿Quién soy?” y una manera de averiguarlo es diferenciándose de sus padres. Necesita experimentar ideas, opiniones, intereses distintos a los que ha vivido en familia, saber que se siente ser diferente.
Como parte de su anhelo de independencia, el adolescente busca un estilo distinto de expresión personal; abandona las formas de comunicación familiares y adopta el lenguaje de los jóvenes de su edad; inventa o desecha palabras; ensaya otra manera de caminar y de bailar, así como otros gustos en la ropa, el peinado o la música.
Es importante tratar de evitar cualquier crítica. No tenemos que aprobar las elecciones de nuestro hijo, simplemente aceptarlas con respeto y sentido del humor. El permitir al adolescente rebelarse en estos aspectos intrascendentes nos da fuerza
Para influir en las decisiones importantes.
Tampoco es aprobado imitar su lenguaje o sus costumbres. El necesita que nos comportemos como padres, no como amigos ni compañeros de aventura; necesita que respetemos sus diferencias.

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