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Categoría: Opinión | Colocada por: ASICH | Fecha: 19-06-2017 | [Imprimir]
PITA LADDAGA

LA COMUNICACIÓN COMO BASE PARA RESOLVER CONFLICTOS II

Elegir una solución aceptable para todos


¿Cuál idea será mejor…? Conviene discutir y comparar con nuestro hijo las diferentes
opciones para escoger la que nos parezca más adecuada. Preguntarnos: ¿Qué sucedería si hacemos esto…o esto otro?
La solución de conflictos es un proceso en el que las respuestas no son correctas o incorrectas. Cada una implica aspectos positivos y negativos, y es una decisión personal optar por una solución o por otra. Al sentirse comprendida, nuestra hija puede entender que no se trata de que sólo ella
Modifique su conducta, sino que nosotros también estamos dispuestos a ceder en algo. Si compartimos el problema tenemos que compartir también la solución.
Resolver en conjunto los conflictos nos aleja de posiciones como “todo o nada” o “tu o yo”
-Establecer un compromiso. Una buena negociación se da cuando ambas partes llegan juntas a un acuerdo y ninguna de las dos desea cambiar lo que ha ganado. Al establecer un acuerdo que satisfaga las necesidades del adolescente y las nuestras, aceptamos que ambos tendremos que cambiar la expectativas. Una vez que llegamos a un acuerdo, debemos fijar consecuencias si el acuerdo no se cumple.
-Fijar un plazo para examinar los resultados y verificar si el problema de verdad se resolvió. Muchas veces, los conflictos no se refieren a un hecho concreto, sino a un hábito o a acciones que se repiten. Entonces es recomendable revisar el cumplimiento de los compromisos:”¿Cuándo podemos discutir de nuevo este asunto?”
-Examinar los efectos de las acciones . Es recomendable platicar sobre lo que ha sucedido, en qué hemos cambiado, si ya solucionamos el asunto y que consecuencias tiene el haberlo cumplido.
No siempre resultan las cosas como pensamos. Tampoco existen garantías que la solución que elegimos sea perfecta.
Los problemas y las soluciones tienen que revisarse. Cuando descubrimos que el primer intento no fue satisfactorio, conviene plantear otra solución y modificarla las veces que sea necesario.
-Reconocer y agradecer la participación del adolescente en la solución. Expresar nuestra gratitud enseña a nuestro hijo a apreciar y a darse cuenta del afecto y solidaridad que lo rodea. Cuando los problemas se tratan de esa manera, se pueden estrechar y profundizar las relaciones en la familia, haciendo que todos nos sintamos satisfechos.
Hay que estar conscientes de que los esfuerzos por resolver los conflictos no siempre dan resultados.
Nuestra disposición a encontrar soluciones compartidas no garantiza que el adolescente vaya a mostrarse en todas las ocasiones cooperativo y considerado con nuestras necesidades, y que va a cambiar su conducta voluntaria e inmediatamente, pero funciona mejor que otras maneras de comunicarnos con él. Constituye una forma respetuosa de tratarlo y a la larga, reduce su rebeldía y nos mantiene más cercanos.
Mantener una comunicación abierta con nuestro hijo nos ayuda a reducir los enfrentamientos y, si se presentan, a solucionarlos satisfactoriamente; hace posible mantener un clima de seguridad y confianza en la familia, y nos da la oportunidad de conocernos mejor y fortalecer nuestros vínculos.




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