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Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas

H. Congreso del Estado de Chiapas

Artículo Único

Categoría: Columnas | Colocada por: ASICH | Fecha: 19-04-2017 | [Imprimir]
Angel Mario Ksheratto

ksheratto@gmail.com

Emmanuel, ¿pobre diablo?


Toda la vida —desde que la adolescencia marcó los pasos al romanticismo latinoamericano—,
he sido (o debería decir: “había sido”), un fiel escucha de las interpretaciones de Emmanuel. No me atrevería a hablar de “sus” composiciones, porque muchas de éstas, son refritos de grandes creadores a los que, fundado en sus escándalos de corrupción, mentiras y engaños en Chiapas, habrá de haber, en su momento, engatusado, como lo hizo con el fallido rescate del río Sabinal.
Todo, con el tiempo, se ha derrumbado dentro de miles de chiapanecos que han sido testigos de los negocios chuecos y turbios, de los que se ha beneficiado impunemente, arropado en su fama que al final, solo le deja desnudo frente a un público que puede amar su circo, pero no perdonar el cinismo con que la noche de éste martes —y las que sigan—, se presentará, no ante un público enamorado, sino ante un pueblo encabronado.
Nadie ignora que Jesús Emmanuel Arturo Acha Martínez, es parte de la permanente corrupción que lacera profundamente a un estado oprimido, olvidado, mal gobernado, pobre y saqueado por políticos de acá y acullá. Nadie olvida que el afamado cantor, es parte del imborrable drama de latrocinio que mantiene sofocada a toda la sociedad..
¿A qué viene a Chiapas, Emmanuel? ¿A burlarse de sus víctimas, acaso? ¿A dar un tenebroso, brutal y perturbador mensaje de impunidad? ¿A dejar en claro que su fantasmal “fundación”, puede seguir estafando a los mexicanos? ¿Viene a ser parte de la frialdad e indiferencia de los políticos mexicanos, que roban a manos llenas con el respaldo y complicidad de personajes de la corrompida y escandalosa farándula, frívola y desquiciada?
Emmanuel, para vergüenza del arte lírico, está en una aventura que denigra y envilece; se ha colocado en la vulgar posición de un ladrón que cree que la corrupción, jamás tendrá un final. Creé pertenecer a ése lucrativo y exclusivo círculo de rateros que se salen con la suya, como si el México bronco, no existiese y el Chiapas regio, fuese solo un sueño de cansados.
Pretende creer que Chiapas, es la última luna; el paraíso de nenes estúpidos, que dejarán robarse el caramelo sin chistar. Se ha equivocado. Aquí, hay gente digna, gente que no olvida que fue parte de un teatro mediante el cual, se estafó y mintió a la sociedad. Solo a su fundación fantasma, “Hombre-Naturaleza”, ingresaron 123 millones de pesos… De entrada. ¿Lo habrá olvidado? ¡Ah! Aclaro: de los 133 mil millones contemplados para el fallido rescate del Río Sabinal, a su “fundación”, fueron depositados 321 millones de pesos, en total, para una “primera etapa”.
¿Y así tiene el descaro de venir a “cantar” a Chiapas? El cinismo derrapó su romanticismo. No tiene solvencia moral para venir a presumir la protección y complicidad de la que goza. Si éste fuese un estado sin corrupción e impunidad, debería estar preso; no desgarrando “gallos”, ni burlándose de los millones a los que robó.
Emmanuel ha amenazado con demandar a quienes reclamen la estafa. ¡Vaya! Pero primero, que devuelva los 321 millones que le dieron para hacer del río Sabinal, el mayor atractivo turístico del mundo… Para hacer del río Sabinal, la “Venecia” de América, el Xochimilco interestelar.
Por lo menos, que tenga los pantalones suficientes, para explicar todo éste enfadoso entuerto de corrupción en que está metido y suelte la sopa para saber quiénes en realidad, además de él, se robaron esos recursos.
¿Tendrá el valor? ¿Acaso seguirá cobijándose bajo el manto de los cleptómanos que han saqueado a éste país, a éste pobre estado?
Para que le quede claro, en Chiapas, Emmanuel, no es bienvenido. Es insoportablemente odiado.
La tarde de éste martes, cientos le esperaban; no para aplaudir sus canciones, sino para exigir la devolución de lo hurtado. Triste escenario para un hombre que forjó su destino en actos deleznables. Lamentable que lo traigan a birlarse de Chiapas, y sobre eso, ¡le paguen!