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Categoría: Columnas | Colocada por: ASICH | Fecha: 03-04-2017 | [Imprimir]
PITA LADDAGA

APRENDER A VIVIR JUNTOS CON LOS ADOLESCENTES


Para llegar a nuestra plenitud como seres humanos necesitamos de otros.

Aprender a vivir juntos es indispensable para realizar cualquier actividad. Gran parte de la
labor que4 se realiza en cualquier organización social, educativa o empresarial requiere que varias personas, con habilidades distintas, se pongan de acuerdo y formen un equipo de trabajo.
La paz y un mejor futuro para nuestra especie dependerá de que logramos desarrollar, en nosotros y en nuestros hijos, habilidades para aceptar las diferencias, entendernos, colaborar unos con otros y gozar de la convivencia.
La adolescencia es un período especialmente intenso en la convivencia familiar
Es común que la adolescencia de los hijos coincida con un momento en que los padres entramos a la segunda mitad de la vida y experimentamos una crisis que nos obliga a dejar atrás los valores de la juventud y a asumir los de la madurez.
Tenemos que prepararnos para este tiempo de desequilibrio. Necesitamos enfrentar nuestro propio desconcierto, nuestros miedos y resistencias y, al mismo tiempo, manejar con serenidad y con amor las contradicciones y los vaivenes emocionales de nuestro hijo, soportar sus críticas y reclamos, y promover su independencia.
El y la adolescente requieren alejarse del contexto familiar y marcar cierta distancia de los padres
Nuestro hijo o hija necesita tomar su camino, establecer sus propias relaciones y decidir sus proyectos. Para lograrlos, tiene que separase de nosotros y encontrar un nuevo lugar en la familia y en el mundo.
El proceso de crecimiento del adolescente es difícil y complejo, suele darse en medio de enfrentamientos, pero también constituye una oportunidad excelente para los padres de corregir errores pasados, de aprender junto con nuestro hijo o hija nuevas formas de comunicarnos, de ponernos de acuerdo, de solucionar los conflictos por medio del diálogo.
Acompañar a nuestro hijo en su camino hacia la independencia supone compartir con él sentimientos, ideas e intereses, divertirnos juntos y darnos mutuo apoyo y consuelo, pero también dejarlo ir, respetar su privacidad y favorecer su relación con personas ajenas a la familia.
La amistad es fundamental en la vida del adolescente
Un amigo es un tesoro invaluable para el adolescente, es un impulso a su desarrollo, una fuente de afecto y un motivo de alegría.
El grupo de amigos adquiere una importancia vital, pues se reconocen entre sí, se dan fuerza y seguridad, adquieren su identidad y orientan su vida. La amistad les ofrece un sentido de pertenencia y de intimidad que marcará sus futuros vínculos, incluso los de pareja.
En la adolescencia se vive el primer amor
El enamoramiento llega a la vida del y la adolescente como una revolución. Al principio suele ser platónico, pero a medida que madura se transforma en una experiencia decisiva y en un compromiso que los conducirá al amor maduro.
Es un privilegio ser testigos de la evolución de nuestro hijo, ver como se encuentra con otros, como va entrelazando sus afectos. Acompañarlo con respeto y desapego en este proceso fortalece el cariño entre nosotros para que dure toda la vida.


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