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Categoría: Columnas | Colocada por: ASICH | Fecha: 28-02-2017 | [Imprimir]
Héctor Estrada

Agua potable, un problema más allá de la política


Cinco días sin abasto de agua potable en Tuxtla, debido a obras en la zona de captación,
han sido suficientes para reventar la desesperación ciudadana y, por qué no decirlo también, la guerra sucia entre adversarios políticos que no desperdician oportunidad alguna para inyectarle combustible al “incendio en la casa del vecino”, haciendo de un tema tan apremiante e importante como las crisis del vital líquido otro show preelectoral, muy lejos de la seriedad que amerita.
El desabasto temporal de agua potable en la capital chiapaneca tiene dimensiones y ofrece proyecciones que van allá de la política electorera. Deja de manifiesto la alta vulnerabilidad de una ciudad promedio como Tuxtla Gutiérrez ante la posibilidad de una verdadera crisis de estiaje; mucho más intensa y severa, para la que evidentemente no estamos preparados, ni hemos generado conciencia real.
Esta vez la suspensión del servicio de agua potable se debió a la construcción de un nuevo sistema de captación para Chiapa de Corzo, realizada por la Secretaría de Obras Públicas y Comunicaciones (SOPyC) del Gobierno de Chiapas, por lo que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) aplicó una desviación a la corriente del río Grijalva, dejando completamente seca la zona donde también se encuentran las tuberías de captación que surten de agua a la capital de Chiapas.
Lo que sucede en Chiapa de Corzo ha sido un problema silencioso y casi indiferente para los habitantes de la ciudad vecina (Tuxtla Gutiérrez). Los problemas de agua potable en aquel municipio se han acrecentado con el paso de los años, debido a las temporadas de estiaje cada vez más intensas, la desaparición de arroyos y la extinción de pozos, haciendo cada vez más aguda la carencia del vital líquido entre las colonias y barrios chiapacorceos.
La necesidad de una obra como la que ha interrumpido el suministro normal a la capital chiapaneca y la situación actual que enfrenta Chiapa de Corzo advierten de las dimensiones de un problema del que muy pocos hablan. Las sequías se han intensificado, muchos afluentes han prácticamente desaparecido y los mantos acuíferos subterráneos se han disminuido drásticamente en las últimas décadas. Todo sin que la situación alcance públicamente las dimensiones que merece.
Y la situación no es pare menos. De acuerdo a información de la propia Comisión Nacional del Agua, durante las últimas dos décadas al menos 48 ríos de la zona costa de Chiapas se han secado. Ríos como el Grijalva han presentado sus niveles históricos más bajos y las recientes crisis de estiaje han sido las más intensas de los últimos 70 años. Muchas de las viejas fuentes de abastecimiento son menos potenciales o simplemente ya no existen.
Con el paso del tiempo la captación de agua potable para las grandes ciudades será aún más complicada. Se requerirán de obras más ambiciosas para garantizar el suministro y con ello, seguramente, cortes al servicio mucho más prologados. Es un problema que tiende a agudizarse y, con ello, incrementar los días de estiaje en ciudades cada vez más pobladas como Tuxtla Gutiérrez.
Por eso es importante que temas como el desabasto de agua potable dejen de politizarse, para tomarse con la seriedad que se debe. Porque el agua que no es infinita o garantía inquebrantable. El suministro de agua potable es un tema que va más allá de la jurisdicción municipal. Tiene que ver con una responsabilidad compartida,que involucra a los tres niveles de gobierno, a las organizaciones de la sociedad civil y hasta la ciudadanía misma como elemento más importante en la generación de conciencia efectiva.
Hacer de la crisis de agua potable un elemento de “golpeteo político” es irresponsable y demuestra el bajo nivel de la política local. Porque en el Congreso local, el Senado de la República, los partidos políticos y las dependencias públicas también hay responsabilidad directa. Se requiere aquí de política y políticos de altura que den relevancia a la crisis y llamen a la conformación de grupos interdisciplinarios para analizar y/o crear planes de acción para enfrentar las crisis más severas que se vienen… sin embargo, hoy todo eso parece mucho pedir.