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Categoría: Columnas | Colocada por: ASICH | Fecha: 15-02-2017 | [Imprimir]
ALBERTO CARBOT
* EL FRACASO DE LA MARCHA ANTI TRUMP. LOS MEXICANOS ENREDADOS EN LUCHAS MEZQUINAS, MANIQUEÍSMOS IDEOLÓGICOS Y DISPUTAS ALDEANAS

* EL GOLPE DE TIMÓN DE MIGUEL ÁNGEL MANCERA PARA ECHAR DEL GABINETE AL DESLEAL MIGUEL TURRUCO MARQUÉS



Las buenas causas a veces pueden irse por la borda cuando quienes las convocan son objeto
de la maledicencia de quienes tratan de desvirtuarlas. Este fue el caso de las marchas convocadas para protestar contra Donald Trump.
Desde los días previos a la demostración, en la que se pretendía mostrar el sentimiento de repudio hacia el nuevo presidente de Estados Unidos y la firmeza con que sabemos responder a las provocaciones y a las ofensas de que hemos sido objeto desde su postulación, comenzaron a surgir las divergencias.
Algunos de los organizadores querían convertir la jornada en una demostración de unidad monolítica de los mexicanos frente a la agresión externa, a la ofensiva xenófoba y los embates racistas y vergonzantes de que hemos sido blanco.
Otros en cambio, pretendían que se protestara contra Trump pero al mismo tiempo también contra el presidente Enrique Peña Nieto, para que el repudio al jefe de la Casa Blanca no se interpretara como un apoyo circunstancial a favor del mandatario mexicano.
Sin embargo, la politiquería y la demagogia de algunos grupos dictatoriales de seudoizquierda -que creen que tienen el monopolio de las protestas- hicieron naufragar la movilización, de tal manera que cuando se creía que podría haber convocado a más de un millón de personas, apenas asistieron unas decenas de miles (22 mil según la policía capitalina).
De forma maniqueísta, algunos intentaron desvirtuarla, asegurando que se trataba de una manifestación de “pirrurris” de la derecha, cuando en realidad la convocatoria era lo más amplia posible y en su organización habían convergido diversas organizaciones no gubernamentales.
Por lo tanto, resultó un espectáculo lamentable que Isabel Miranda de Wallace -de la organización Alto al Secuestro-, marchara en forma paralela desde el Ángel hasta el Zócalo, mientras que otros grupos como “Vibra México” lo hicieran desde el Auditorio Nacional hasta la columna de la Independencia.
Pero fue realmente más bochornoso el que una activista que se ha ganado el respeto entre algunos sectores -y que vivió en carne propia el drama del secuestro y muerte de su hijo-, fuese blanco de un grupo de intolerantes.
Algunos le gritaron “¡fuera, fuera!”, la llamaron “asesina” y estuvieron a punto de agredirla.
UN TRATO INDIGNO CONTRA ISABEL MIRANDA DE WALLLACE
Quizá si se hubiese tratado de “la compañera” Rosario Ibarra de Piedra que ha navegado con estatus de “progre” por más de medio siglo, no hubiesen actuado de la misma manera.
Aún cuando muchos cuestionaron que la activista Isabel Miranda de Wallace promoviera la marcha Mexicanos Unidos para supuestamente respaldar las acciones del presidente Enrique Peña Nieto ante las acciones del gobierno de EU, no es justo que se le diera ese trato deleznable y se le marginara.
Al final, ella sólo logró reunir a mil 500 personas, pero sinceramente no tenía que ser objeto de vituperios.
Miranda de Wallace tuvo que ser escoltada por la policía e inclusive denunció haber recibido amenazas de muerte por sus divergencias con María Elena Medina Mora, presidenta de Causa en Común y organizadora de la marcha Vibra México.
“Ya tiene precio tu cabeza”, decía uno de los mensajes que difundió Miranda de Wallace, a quien se le “sugirió” de esta manera no acudir a la marcha, según publicaron algunos medios.
En cambio, “Vibra México” logró reunir unos 18 a 20 mil manifestantes, que tampoco fue una cifra que inquiete a nadie.
Esa es la parte más censurable de las marchas, porque la idea central de algunos de sus promotores -entre ellos figuras respetables como los historiadores Héctor Aguilar Camín y Enrique Krauze y el rector de la UNAM Enrique Graue-, era que los mexicanos sumaran fuerzas.
Pero en vista de los resultados, Trump debe estarse carcajeando todavía desde la Sala Oval al ver los informes de que apenas unos cuantos decidieron marchar.
Resulta absurdo que en el país de las manifestaciones -donde todos los días hay grupos de todos los tamaños con pancartas y lanzando consignas, bloqueando calles y dando muestras de imaginación para repudiar hasta las cosas más triviales o estúpidas-, hayan olvidado el principio básico de toda manifestación y es que ésta debe enfocarse en un solo tema.
Lo que no es conveniente ni recomendable y mucho menos útil, pero especialmente resulta estúpido y totalmente absurdo, es manifestarse al mismo tiempo contra Donald Trump y también contra Peña Nieto.
¿Cómo podemos mostrar un frente unido para demostrarle a Trump la indignación por las ofensas que hemos sido víctimas, si al mismo tiempo le restamos autoridad al único hombre que -nos guste o no-, todavía nos representa, porque fue electo de acuerdo al precepto constitucional vigente y a quien no podemos remover del cargo más que a través de mecanismos institucionales?
Ahí es cuando se llega a la conclusión de que cada ciudadano tiene el país que se merece, porque con este tipo de actitudes -con esta inclinación hacia el conflicto, la revancha, el cobro de cuentas y hacia la politiquería-, nunca se podrá llegar muy lejos.
De ahí que es deplorable que la primera manifestación que se organiza en México contra Trump haya resultado un absoluto fracaso y es más patético su resultado, frente a la multitudinaria marcha de protesta de las mujeres en Washington, convocada al día siguiente de su toma de posesión.
La lección que nos deja este tipo de hechos, es que los mexicanos haríamos bien en postergar nuestras divergencias políticas en aras de un frente común, frente a la amenaza del exterior.
Hay un tiempo para cada suceso. El domingo pasado era tiempo de protestar en una sola voz contra la política de Donald Trump; de hacerle llegar la voz de México y que este eco se multiplicara a través de los medios electrónicos, el Internet, la prensa y las agencias de noticias extranjeras.
Lástima que egoístamente sigamos enredados en disputas mezquinas y maniqueísmos ideológicos retardatarios, odios de vecindad y disputas aldeanas. No quiero ni imaginar qué pasará el año próximo.

GRANOS DE CAFÉ

Al echar de su gabinete a Miguel Torruco Marqués, secretario de Turismo de la Ciudad de México, por fin Miguel Ángel Mancera dio muestras de autoridad. Esto representa un golpe de timón contra los infiltrados de Andrés Manuel López Obrador.
Así, de un solo plumazo borró la “sana distancia” que desde hace un lustro mantenía con el dueño de Morena.
El Jefe de Gobierno capitalino se sacudió de uno de los activistas de la causa del dueño de Morena, no sólo por desleal -condición que ha caracterizado la trayectoria del turistero desde mucho antes de acceder a la política-, sino por irresponsable al compartir su tiempo con actividades proselitistas a favor de López Obrador.
El mismo Miguel Ángel Mancera Espinosa, habría declarado al periódico “El Universal”, que la ciudad requiere funcionarios de tiempo completo y no de personas que la mitad de su tiempo la dediquen a realizar cosas que no están dentro de su función”.
Este acto de gobierno, es al mismo tiempo un principio de legítima autoridad, lo que reivindica el doctorado en Derecho que ostenta el gobernante capitalino y que tanta falta ha hecho en su administración en momentos decisivos para contener la criminalidad que nos asola un día sí y otro también y de la cual dan cuenta las redes sociales que captan arteros e impunes asaltos y agresiones a los capitalinos.
Naturalmente el posicionamiento de Miguel Torruco -consuegro del multimillonario Carlos Slim-, tuvo lugar a través de un Twit, ya que ni siquiera tuvo los pantalones para informarlo a los medios.
En su cuenta, el también hotelero plasmó un escueto mensaje:
“Hoy –domingo 12- a las 13.00 horas presenté mi renuncia como secretario de Turismo de la Ciudad de México. Decidí renunciar como Secretario de Turismo CDMX para incorporarme al equipo de asesores de @lopezobrador_ #AMLO”.
Como era de esperarse, su nuevo jefe no desaprovechó la oportunidad de hacer campaña, y también al estilo Trump“ recriminó a Mancera, en su cuenta de twiter, el “artero” despido de su asesor en temas turísticos.
Claro, no podía esperarse otra reacción de quien ya está acostumbrado a vivir del erario público…Sus comentarios envíelos al correo gentesur@hotmail.com