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La fundación de Guadalajara, clave en la conquista del Occidente

Categoría: Cultura | Colocada por: ASICH | Fecha: 14-02-2017 | [Imprimir]

La cuarta fue la vencida para Guadalajara. Tras tres intentos fallidos de fundación y resistir un ataque intenso de los indios durante la Guerra del Mixtón, Beatriz Hernández decidió que los sobrevivientes se asentaran en el Valle de Atemajac el 14 de febrero de 1542, decisión clave en la conquista de Occidente por parte de los españoles.

Juan Cristóbal de Oñate, comisionado por Nuño de Guzmán, debía tener un poblado en la región para continuar con la
conquista española, así que en 1532 fundó la primera Guadalajara en lo que actualmente es Nochistlán, Sur de Zacatecas. Al poco tiempo decidieron mudarse a Tonalá y de 1535 a 1541 a Tlacotán, hasta el 28 de septiembre cuando tropas indígenas encabezaron la rebelión del Miztón o Mixtón, episodio que pudo arrasar con la Perla tapatía.

“Eso obliga a Guadalajara a cambiar de sitio y se tienen dos opciones, la primera los Ojos de Agua de Toluquilla y la segunda el Valle de Atemajac, que tenía una buena corriente de agua, lo que conocemos como el río de San Juan de Dios y el lago de Agua Azul que entonces no tenían nombres. Entonces se trasladan atrás del teatro Degollado en lo que conocemos como Plaza Fundación”, explica Juan Toscano García de Quevedo, cronista e historiador.

García de Quevedo resalta que lo interesante es que Guadalajara se funda como una villa con gran importancia política, social, cultural y comercial porque era el punto obligado para controlar la conquista del Occidente.

El cronista explica el alcance del suceso: “Tenemos que entender la trascendencia de venirse y continuar con la existencia por lo que significaba para el desarrollo de la Nueva España. Es porque es la puerta que va a permitir la evangelización, la colonización, era la llave que permitiría a los conquistadores asumir el Noroeste y Norcentro del país, de aquí salieron las futuras expediciones conquistadoras de California, de la zona de Texas, de Nuevo México”.

El historiador subraya la importancia de Beatriz Hernández en el hecho y que además la mujer había participado en otros hechos conquistadores. “El empuje que le da ella al traslado de la villa destruida, a venirse acá es fundamental, los cronistas lo mencionan. Yo diría que en Guadalajara hay tres figuras básicas: la de Cristóbal de Oñate, que funda la cuarta Guadalajara, Fray Antonio de Segovia, que se encarga de la pacificación y evangelización de los indios y Beatriz Hernández que representa a las mujeres tomando parte activa en las decisiones de nacimientos de ciudades y villas”.

La cordialidad en la Ciudad de las Rosas

Desde la cuarta fundación de Guadalajara los tianguis han sido parte viva de la historia de la ciudad, considera Juan Toscano García de Quevedo, cronista e historiador, quien dice que cada jueves en Plaza Fundadores acudían a vender sus productos los indios de Mexicaltzingo, Mezquitán, Analco e incluso San Pedro Tlaquepaque o Tonalá. “El tianguis es una figura económica sumamente importante dentro de la vida de Guadalajara y sigue siendo para el abasto de las familias, es algo que debemos cuidar, regular perfectamente y conservarlo”.

Otra característica de la Perla tapatía tenía que ver con las buenas costumbres, lo que llevaron al Gobierno a realizar una campaña de un emblema en los años sesenta, recuerda Juan Toscano. “Por su clima, fueron las rosas, y se sembraron en toda la ciudad, en calles, camellones y había en muchas casas. Llegó a ser tan importante que nos llamaron La Ciudad de las Rosas e incluso se acostumbraba incluso como símbolo de la ciudad regalar una rosa natural con baño de oro que se vendía en joyerías, era parte de la amabilidad de la ciudad”.

Para el historiador es importante que en el 475 aniversario de la última fundación de Guadalajara la reflexión sobre la deshumanización. “Es terrible ver cómo suceden acontecimientos violentos y pasa la gente frente a ellos y ya no les impacta. Está desapareciendo esa ciudad cordial, amable, hospitalaria, es responsabilidad de autoridades y sociedad civil volverla a humanizar”.

¿Por qué tapatíos?

El mote de tapatíos viene de la tradición de la Guadalajara recién fundada, en donde la palabra náhuatl tapatiotl era la medida de valor para intercambiar los productos, cuenta Juan Toscano García de Quevedo. “Los españoles lo castellanizan a tapatío y se queda como el adjetivo calificativo de los habitantes de Guadalajara. Era una moneda simbólica. Las monedas como las conocemos ahora, acuñadas, son un producto europeo, el tapatiotl era una bolsita que contenía cinco semillas de cacao, que era una planta importante por lo religioso y lo que significaba”.