Menu:

Buscar por fecha:

<   noviembre 2017   >
DomLunMarMieJueVieSab
   1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  
Buscar:

Patrocinios:

Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas

H. Congreso del Estado de Chiapas

EDUCAR

Categoría: Opinión | Colocada por: ASICH | Fecha: 07-02-2017 | [Imprimir]
PITA LADDAGA

La televisión es un medio que ha adquirido un papel central en la vida de muchas familias

Aunque existen opiniones a favor y en contra de la televisión, nadie niega su enorme influencia. Quizá, más que discutir si es “buena o mala”, nos conviene ponerle límites, concentrarnos en usarla adecuadamente y aprovecharla para educar a nuestros hijos.
La televisión es un entretenimiento que exige muy poco
La televisión es la diversión más a la mano con la que contamos y es normal que la utilicemos como un refugio de nuestros problemas y una manera de descansar del trabajo del día.
Si no somos conscientes o carecemos de aficiones interesantes, podemos quedar atrapados en la facilidad de apretar un botón y dejarnos entretener por horas y horas. Mirar así la televisión provoca el mismo fenómeno que la droga: crea adicción; es una conducta repetitiva que se transforma en un hábito muy difícil de eliminar.
Determinar las horas en que el televisor está encendido es un asunto de toda la familia
Si los padres nos decidimos a controlar nuestro tiempo personal ante los programas televisivos, es más fácil que los niños estén dispuestos a limitar el suyo. Para que funcione, una regla debe aplicarse a todos los miembros de la familia.
Los niños que pasan demasiado tiempo como espectadores dejan de realizar otras actividades fundamentalmente para el desarrollo de su cuerpo y de su inteligencia
Para crecer sanos, los niños necesitan una variedad muy amplia y diversa de actividades: jugar, correr, trepar, investigar, leer, escuchar cuentos, dibujar, etcétera. Nuestro hijo se olvidará por un buen rato de la televisión si tiene otras opciones que valgan la pena.
Independientemente de lo bueno o malo que sea un programa, el niño se mantiene pasivo ante el televisor
Cuando el niño está frente al televisor observa los hechos sin juzgar o analizar lo que sucede ante sus ojos.
Las imágenes son tan rápidas que no le dan oportunidad de hacer alguna reflexión. Por eso es necesario ayudar al niño a relacionar la información recibida con sus conocimientos anteriores y propiciar que se detenga a pensar o a hacerse preguntas cuando termina la trasmisión.
Bien utilizada, la televisión puede ser un valioso medio educativo
La televisión puede dar al niño la posibilidad de ampliar sus conocimientos, mostrarle situaciones a las que de otro modo no tendría acceso; le permite gozar con imágenes del mundo que sólo unos cuantos han tenido el privilegio de contemplar directamente. Éste es un valor que hay que aprovechar.
Pero hacer de la televisión una experiencia positiva y estimulante requiere de un verdadero compromiso de los adultos.
Para educar al niño como espectador consciente y crítico, es necesario que los padres también nos eduquemos
Conviene revisar nuestras costumbres respecto a los medios de comunicación. ¿Qué clase de programas vemos? ¿Son divertidos e interesantes? ¡Nos benefician y nos dejan algo positivo? ¿Qué mensajes estamos recibiendo? ¿Queremos esos valores para nuestra familia? Los padres tenemos la responsabilidad de crear en nosotros y en nuestros hijos una actitud selectiva y crítica.
Es recomendable decidir un plan semanal que incluya los programas favoritos de televisión de cada uno
Los niños necesitan-aunque no lo sepan y a veces no lo admitan- que los ayudemos a elegir las series que les ofrezcan algo que valga la pena y que los diviertan de una manera inteligente; que al menos una parte del tiempo las veamos con ellos para ayudarles a interpretarlas y que los motivemos a tomar la información que les muestra la pantalla como estímulo para profundizar en lo que más les interese.
En las horas que pasan frente al televisor los niños aprenden, mucho más de lo que nos damos cuenta, acerca de la vida y los valores
La televisión le descubre al niño, desde muy pequeño, todos los aspectos de la vida adulta: ambición, engaño, dolor, enfermedad, muerte, sin ningún filtro y muchas veces en una versión distorsionada.
El grado de madurez emocional de la mayoría de los niños es aún limitado para poder manejar escenas de sexualidad, sufrimiento y violencia. Muchos mensajes que para los adultos son indiferentes, pueden producir en el niño preocupaciones, dudas, miedos o pesadillas.

PRÓXIMO: LA TELEVISIÓN Y OTRAS PANTALLAS II