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Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas

H. Congreso del Estado de Chiapas

En la Mira

Categoría: Columnas | Colocada por: ASICH | Fecha: 02-02-2017 | [Imprimir]
Héctor Estrada

El Chiapas ficticio de Manuel Velasco


Y todo parece indicar que definitivamente no habrá realidad ni tormenta que reviente la
burbuja en la que se ha aferrado a gobernar Manuel Velasco Coello y su grupo de asesores. Así quedó demostrado este miércoles con el “montaje audiovisual”difundido por el Gobierno de Chiapas con motivo del cuarto informe gubernamental.
Con un discurso acartonado, actores improvisados y aplausos grabados, la noche de ayer se transmitió, mediante las redes sociales y la radio y televisión gubernamental, el programa especial sobre el cuatro informe de gobierno, donde Manuel Velasco no hizo otra cosa más que repetir lo mismo dicho tres días antes en el Congreso de Chiapas. Sólo que esta vez con mayor producción.
Poco se puede decir ya sobre el contenido de su discurso, con datos y cifras repetitivas. Sin logros o acciones sustanciales que verdaderamente hayan impactado en el desarrollo de las familias chiapanecas. Fue un mensaje carente de realidad que sólo demuestra la indiferencia que para él representa la nutrida inconformidad social con su gestión. Un mensaje de ficción que seguramente a muy pocos interesó ver.
Y es justo ese el mensaje más importante que el Gobierno de Chiapas refrendó este miércoles a las y los chiapanecos: el claro desinterés que tiene en los problemas sociales y, por lo tanto, lo poco que le importa la crisis generalizada y las exigencias de varios sectores para reconsiderar sus políticas de gobierno, evidentemente fallidas.
Manuel Velasco se ha aferrado a demostrar que vive en un Chiapas con una realidad completamente distinta a la de sus gobernados. Un Chiapas que “avanza”, donde la gente vive contenta y el desarrollo es palpable. Un Chiapas donde los problemas son asuntos menores y los programas gubernamentales son verdaderas joyas en el combate a la pobreza y la marginación. Ese es el Chiapas del joven mandatario chiapaneco.
Cuando las cosas van tal mal como ahora lo menos que se espera de un gobierno es respeto al malestar social, a la dignidad ciudadana. En la clase política mexicana hoy resulta mucho pedir el reconocimiento público de los errores cometidos, pero sí, al menos, el uso de la prudencia política para alardear de supuestos resultados triunfalistas que parecen verdaderas burlas a los gobernados.
El Gobierno de Chiapas parece no haber aprendido de los errores ajenos, como los de Enrique Peña Nieto y sus inverosímiles shows de informe de gobierno. Aquí optaron por seguir la misma fórmula, con montajes de estudio, público a modo, trolles o aplaudidores en redes, actores improvisados y hasta aplausos grabados, dignos de los más populosos reality shows mexicanos.
Todo indica que definitivamente no hay voluntad para cambiar las cosas. Que el resto del actual gobierno estatal transcurrirá a la distancia de la dolosa realidad chiapaneca. Que no habrá reclamos, gritos y llamados a la conciencia que hagan efecto en la cúpula gobernante de Chiapas, que evidentemente vive aferrada a asumirse en un Chiapas distinto al del resto. No, este no es un gobierno que escuche, que atienda y mucho menos que cumpla; por lo menos no a sus gobernados.