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Categoría: Opinión | Colocada por: ASICH | Fecha: 09-01-2017 | [Imprimir]
PITA LADDAGA

CONSECUENCIAS NATURALES Y CONSECUENCIAS LÓGICAS

¿Que son las consecuencias naturales?


Aplicar consecuencias naturales es dejar que el niño observe y viva las consecuencias de sus
actos, que experimente la “realidad”. Los padres no tenemos que intervenir, solo dejar que sucedan las cosas. Cuando las consecuencias de sus acciones son agradables, el niño tiende a repetirlas y cuando son desagradables, es probable que las evite.
Por supuesto, se necesita prudencia y sentido común al utilizar las consecuencias naturales. Si se permite al niño correr en la calle entre los autos, la consecuencia natural podría ser que lo atropellen. Cuando las consecuencias ponen en peligro al niño, debemos evitarlas a toda costa, pero cuando simplemente son incomodas para él, es bueno hacerse a un lado y dejar que ocurran.
Por ejemplo, si el niño no se levanta temprano en la mañana y tarda en arreglarse, los padres podemos darle la opción de estar listo a tiempo o de llegar tarde a la escuela. La consecuencia sería que no lo dejen entrar a clases. O si el niño no come a la hora en que se sirve la comida, tendrá que esperar a la cena. El hambre sería la consecuencia.
En algunas ocasiones no son suficientes las consecuencias naturales, porque no afectan directamente al niño sino a otras personas. Entonces tenemos que crear consecuencias lógicas
Si el efecto de la conducta del niño no resulta incomoda para él, pero sí daña a alguien más, tenemos que buscar otras consecuencias para aplicarlas a su comportamiento. Esas consecuencias tienen que ser lógicas, es decir, tienen que estar directamente relacionadas con lo que él hizo. La razón que justifica aplicar consecuencias lógicas es que nuestro hijo comprenda como afectan sus acciones a los demás y que reflexione sobre la necesidad de cambiar su comportamiento. Las consecuencias lógicas tienen que ser positivas, es decir, tienen que ayudar al niño a hacer algo útil para solucionar el problema que causó. Si entró a la casa con los zapatos enlodados, la consecuencia lógica será limpiar el piso; si usó el vestido de su hermana y lo ensució, tendrá que lavarlo o prestarle un vestido suyo.
Existen algunas condiciones para aplicar las consecuencias lógicas
-En primer lugar, es indispensable una relación de amor y comprensión con nuestro hijo. Antes de aplicarlas tenemos que hacer un esfuerzo para establecer un ambiente de respeto y afecto.
-Si compartimos la educación de nuestro hijo con nuestra pareja o con otra persona tenemos que llegar a un acuerdo respecto a la manera de aplicar las consecuencias. La oposición entre los padres o la figuras de autoridad confunde al niño, lo desorienta respecto a lo que es adecuado o no y le impide hacerse responsable de sus acciones.
-Es fundamental elegir una consecuencia que tenga relación y corresponda a la magnitud de lo que hizo el niño.
Si tomó las herramientas de la familia sin permiso y las dejó fuera de su lugar, va a tener que ordenarlas y guardarlas, en lugar de ver televisión. Pero no es razonable que se quede sin televisión toda la semana.
-Tener cuidado de que la consecuencia no cause un dolor excesivo en el niño. No debemos privar al niño de algo que sea muy importante para él. Si ha estado preparando la posada de la escuela con sus compañeros, tendremos que buscar una consecuencia diferente aunque prohibirle asistir. Un castigo tan severo puede hacer que se sienta maltratado y resentido.
-No gastar la energía y la autoridad en asuntos que no valen la pena, pues no tendremos la fuerza suficiente para lo fundamental. Solo debemos confrontar al niño cuando se den cuestiones importantes, y con reglas justas y razonables que él pueda comprender y cumplir. Si las normas se aplican en pequeñeces y de manera rígida, es más fácil que se rebele y pierda el respeto a nuestra autoridad.
En las cuestiones que se puedan negociar, los padres hemos de dar orientación y permitir a nuestro hijo participar en la toma de decisiones: “¿Qué crees que debemos hacer para resolver este problema?” “¿Cómo podríamos ponernos de acuerdo en esta situación?”
-La serenidad es la clave para aplicar las consecuencias. Es conveniente combinar la firmeza y el cariño; expresar con el tono de voz nuestra buena voluntad y nuestros deseos de que nuestro hijo aprenda lo que es mejor para él, pero también demostrar firmeza para que cumpla las reglas y compromisos establecidos.
-Hablar poco y claro. Los sermones o discursos hacen que el niño se “desconecte” y deje de escuchar. Simplemente expliquemos: “Yo necesito silencio para trabajar, puedes estar callado o jugar en otro lugar”
-Dejar al niño decidir es fundamental en la aplicación de consecuencias lógicas. Es recomendable permitir que el niño elija entre varias posibilidades. Nosotros proponemos las opciones, el niño escoge libremente y nosotros aceptamos su decisión:” Reprobaste el examen de matemáticas. Mientras te pones al corriente, necesitas estudiar más; puedes tomar media hora del tiempo de televisión todos los días o la mañana del sábado. Tu decide”. “O bañas al perro y le das de comer o se lo tendremos que dar a alguien que sepa cuidarlo”
-Fijar límites y permitir que el niño decida qué hacer respecto a ellos. Tenemos que aceptar que el niño prefiera no respetarlos y asumir las consecuencias. “Cuando hagas tu tarea, puedes ir a casa de tu amigo. No la has hecho, no puedes ir” “ A las ocho hay que estar en la cama para que te siga leyendo el libro. No estás acostado, mañana seguiremos la lectura”.

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