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Categoría: Opinión | Colocada por: ASICH | Fecha: 26-12-2016 | [Imprimir]
PITA LADDAGA

EDUCACIÓN DE LA SEXUALIDAD III


Para hablar con nuestros hijos sobre los cambios que van a experimentar en la pubertad, es
conveniente escoger un momento en que todavía no hayan comenzado sus cambios hormonales ni estén preocupados por el sexo
Nuestra conversación debe hacerlos sentir “grandes”, importantes y capaces de una gran responsabilidad.
A niños y niñas podemos preguntarles “¿Sabes lo que es la pubertad?” La pubertad es lo que hace que el cuerpo de niños y niñas se desarrolle y se prepare para tener bebés; es un proceso de transformaciones físicas por las que un niño se convierte en hombre y una niña en mujer.
Es necesario explicarles con claridad cómo y cuándo sucederán esas transformaciones. Está bien que niños y niñas sepan lo que sucede en ambos sexos. Decirles que en las niñas aparecen la regla ó menstruación, el sangrado que ocurre una vez al mes y es señal de que su cuerpo está madurando y que, cuando ella lo decida junto con su pareja y esté preparada para ello, podrá tener un bebé.
También les podemos platicar que en los niños se darán los “sueños húmedos”; aclararles que son normales y les suceden a todos los jóvenes. Los testículos empiezan a producir semen y necesitan deshacerse del esperma que sobra cuando están llenos. Esto sucede generalmente en la noche.
Explicar como niños y niñas, a partir de cierta edad, sienten atracción por las personas del sexo opuesto y experimentan impulsos y deseos hasta entonces desconocidos. Se trata de algo natural, sano y hermoso.
Es una buena ocasión para volver a hablarles de la responsabilidad, el respeto a su propio cuerpo, de insistir en las razones por las que una persona debe madurar emocionalmente antes de involucrarse en una relación sexual.
Cuando el niño es un poco mayor, de diez a doce años, ya debe haberse familiarizado con el tema de la sexualidad.
Para este tiempo, los niños suelen conocer el proceso de la reproducción, la manera en que se realiza la concepción, el crecimiento del bebé durante el embarazo y cómo nacen los niños.
Ahora también hablarles de los métodos de protección y de control natal, de los problemas que supone un embarazo no deseado o el contagio de alguna enfermedad, como el SIDA.
Algunos padres dejan pasar el tiempo sin prevenir a sus hijos, porque piensan que a ellos no les va a pasar nada o que esos temas no son asunto suyo. No ayudar a nuestros hijos a prepararse y a pensar en este aspecto tan importante de su vida es un descuido que podría causarles mucho dolor innecesario. Recordemos que información es igual a protección.
En esta edad es probable que los niños tengan muchas dudas y nuevas preguntas
Debemos contestarle con claridad y con todas las explicaciones que necesiten. Si sabemos ganarnos la confianza de nuestros hijos, sí logramos ser comprensivos y estar abiertos al diálogo, ellos considerarán natural acudir a nosotros para aclarar sus inquietudes.
Si empezamos a tratar estos temas con ellos cuando , podremos evitarnos conflictos y problemas con los adolescentes en los que se convertirán. Si en este tiempo les decimos que hacer, cuando crezcan no tendremos que decirles que no hacer. Ya sabrán que expresar el amor en la sexualidad es algo tan bello, que debe hacerse con al persona a quien decidan amar con lealtad y responsabilidad.
Es fundamental ayudar a nuestra hija e hijo a ser asertivo, seguro, a tener una autoestima alta que le dé la libertad y la fuerza para decir “no”
Debemos explicarle que puede experimentar presiones tanto hormonales como sociales y que es importante actuar de acuerdo con sus valores y sentimientos. Su cuerpo le pertenece y nadie debe decidir por él o ella.
Desde pequeño, el niño ha de saber que no debemos permitir que nadie lo lastime ni lo toque de manera incorrecta: que algunas partes del cuerpo se mantienen en la intimidad y por esos se llaman partes íntimas. Advertirle que existen personas enfermas que pueden tratar de tocar las partes íntimas de un niño o una niña. Algunas de esas personas son desconocidos, pero otras pueden ser incluso de la familia. ¿Qué es lo que debe hacer el niño o la niña si eso le sucede? ¡Gritar! Podemos enseñarle cómo, y practicar con él o ella a dar gritos y a decir con la voz más fuerte que pueda: “¡No me toques! Y a correr a contárselo a sus padres o a quién más confianza le tenga para que lo protejan.
Cuando alguien le pida que no lo cuente a nadie o lo amenace con hacerle daño a él o a alguna persona de su familia si lo delata, es una señal clarísima de que debe hablarlo. El niño y la niña se van a atrever a hacer esto si confían en nosotros y se sienten protegidos y comprendidos.
Desde luego no hay que asustar ni preocupar al niño, solo advertirle. Pero si llegara a pasar, ya sabe que hacer y ya tiene la seguridad de que cuenta con nosotros. Los niños nunca tienen la culpa cuando les pasa esto. Los padres o personas cercanas a ellos tenemos que apoyarlos y protegerlos siempre.
La educación sexual da a los niños mayores posibilidades de ser felices
Además de protegerlos, la educación sexual favorece su desarrollo armónico y libre. Los encauza hacia una actitud natural y positiva hacia la sexualidad y hacia decisiones conscientes y responsables.
Es tan trascendente este aspecto de la educación de nuestros hijos que no podemos dejarla en otras manos.


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