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Categoría: Opinión | Colocada por: ASICH | Fecha: 12-12-2016 | [Imprimir]
PITA LADDAGA

Educación de la sexualidad. Información enmarcada en valores


La educación de la sexualidad va mucho más allá de proporcionar al niño información acerca
del sexo, de decirle cómo nacen los bebés y cómo son concebidos
Si la educación sexual sólo consistiera en la información sobre estos temas, podríamos librarnos de nuestra responsabilidad y delegarla a la escuela.
A partir del quinto grado de primaria, en la mayoría de las escuelas se imparte educación sexual como parte del programa. Sin embargo, los niños necesitan, además de los conocimientos sobre el tema, la orientación de sus padres para entender la sexualidad como esa parte de sí mismos que los caracteriza como hombres o mujeres con sentimientos y responsabilidades.
La educación de la sexualidad está íntimamente
relacionada con la vida en familia
Es un proceso de información y formación que se inicia con la experiencia que, desde la cuna, tienen los niños con la ternura y las caricias de sus padres, con la libertad de expresar los sentimientos, el conocimiento de su cuerpo y la confianza en una comunicación familiar abierta y receptiva.
La sexualidad está estrechamente unida a los valores, a la capacidad de decidir, a la autonomía, la autoestima, los sentimientos, la espiritualidad y sobre todo al amor.
Conocer la importancia del amor en la sexualidad da a los niños la mejor motivación para evitar mas tarde comportamientos que podrían hacerles daño a ellos o a otras personas.
La sexualidad está vinculada a la educación de la responsabilidad
La educación sexual debe ayudar a nuestro hijo a desarrollar la capacidad de responder con sus acciones de una manera adecuada y oportuna, y a cuidar su dignidad y la de las personas con las que se relacione. El reto es proporcionar al niño o a la niña las herramientas para que decida con conciencia y evitar que llegue sin darse cuenta, a situaciones que no desea; es ayudarle a prepararse para una sexualidad plena en su vida adulta que involucre el desarrollo de todas sus capacidades como hombre o como mujer.
La sexualidad es una expresión de compromiso y amor
El niño que ve a sus padres tratarse con cariño y respeto, solucionar sus conflictos sin agredirse, apoyarse y disfrutar la vida juntos, aprende lo fundamental de la relación entre un hombre y una mujer y le resultará natural vivir estos valores en la relación que establezca con la persona que lo acompañará en la vida. Si no tenemos pareja, este aprendizaje puede darse a través de las relaciones entre los miembros de la familia, hombres y mujeres, de la consideración y amor con que nos tratemos y de la libertad que demos al niño de expresar sus sentimientos, sus dudas y sus inquietudes.
Hablar de sexo con los hijos se ha convertido en una necesidad fundamental para la seguridad y la felicidad de los niños
No educarlos consciente y abiertamente sobre la sexualidad los hace vulnerables a las presiones de su medio, puede llevarlos a una actividad sexual sin responsabilidad, a embarazos adolescentes, al abandono de sus estudios y proyectos, al aborto o a enfermedades. Nos toca a los padres ayudar a nuestros hijos a formar su criterio y a prevenir en lo posible todas estas desgracias.
La época en que nuestra influencia sobre los hijos tiene mayor profundidad ese antes de que lleguen a la adolescencia. Nuestra eficacia depende de que logremos establecer una comunicación estrecha con ellos, que nos ganemos su confianza y les enseñemos a decidir y también de que nos eduquemos para informarles un enfoque de la sexualidad positivo, respetuoso y responsable.
Antes de hablar con nuestros hijos, es indispensable que los padres revisemos nuestras creencias, actitudes y conocimientos acerca del sexo.
Debemos observar con sinceridad las respuestas verbales y no verbales que les damos en situaciones relacionadas con la sexualidad: la forma en que manejamos el pudor, la manera en que hablamos o no hablamos de los órganos de reproducción, nuestros sentimientos acerca de nuestro propio cuerpo. Todo eso se trasmite a los niños lo queramos o no.
Si nos preparamos, podremos educar mejor a nuestros hijos
Vale la pena tomarnos el trabajo de investigar, de consultar libros, de hablar con especialistas para tener ideas claras que nos ayuden a decidir qué hemos de comunicar a nuestros hijos, y cuándo y cómo hacerlo para resolver en casa sus dudas y curiosidades.

PRÓXIMO: EDUCACIÓN DE LA SEXUALIDAD. INFORMACIÓN ENMARCADA EN VALORES II