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Categoría: Opinión | Colocada por: ASICH | Fecha: 28-11-2016 | [Imprimir]
PITA LADDAGA

El Camino hacia la Libertad II


En la última fase de la etapa escolar, el niño empieza a elaborar ideas abstractas acerca de
lo correcto y lo incorrecto
Al ir creciendo, su noción de justicia cambia. Lo justo depende ahora de cómo lo enfoque. Las negociaciones se convierten en discusiones sobre principios; ahora sí analiza las reglas para defender sus derechos: “Soy una persona libre y yo decido si estudio o no”
Las reglas del grupo de amigos se vuelven importantes y le interesa cumplirlas para hacer aceptado. Es un buen momento para discutirlas en familia y ayudarle a pensar si realmente está de acuerdo con ellas y si en verdad corresponden a sus valores.
A medida que su pensamiento madura, el niño es capaz de hacer juicios más elaborados en los que toma en cuenta no sólo la acción en sí o sus consecuencias, sino también las intenciones del que la realizó
Este tipo de razonamiento lo hace más comprensivo y flexible. Aunque aún está lejos de alcanzar el ideal de la independencia y la ética madura, se encuentra en un momento que podemos aprovechar para abrir un horizonte más amplio a su libertad.
Educar para la autonomía supone que los padres nos esforzamos para actuar con libertad, responsabilidad e independencia
Los niños aprenden observando a sus padres. Una de las mejores formas en que podemos enseñar a nuestros hijos a comportarse de manera responsable e independiente es mediante el ejemplo. Es necesario tratar de comprometernos cada vez más con nuestros proyectos, decidir con responsabilidad y hacernos cargo de nuestra vida.

LOS PADRES Y LOS VALORES

Un valor es algo que pensamos que merece la pena, que es deseable y bueno para nuestra vida
Los valores son una referencia, una guía que nos ayuda a encontrar y dar sentido a la existencia. Los valores nos motiva a actuar y a vivir de determinada manera, a buscar lo mejor para nosotros y para quienes nos rodean. Definir nuestros valores con detalle y profundidad nos da poder sobre nuestros actos, desconocerlos nos deja a merced de otros.
Establecemos los valores a partir de nuestro concepto de lo que es el ser humano y de un ideal hacia donde queremos dirigirnos. Una persona que piensa que el ser humano está orientado al servicio y al amor no tendrá los mismos valores que alguien cuyo objetivo es el poder sobre otros.
Los valores se ordenan según la importancia que demos a cada uno de ellos
Cuando tenemos que decidir entre dos valores que en apariencia son contradictorios, necesitamos jerarquizarlos para tratar de solucionar el conflicto. Por ejemplo, cuando un niño tiene que optar entre decir la verdad y ser solidario con sus amigos, tendrá que elegir entre el valor honestidad y el valor amistad; entonces deberá reflexionar si la verdad protegería a sus amigos de un riesgo grave, si esa verdad sería fundamental para otra persona o grupo, o si proteger a sus compañeros de algún castigo realmente los beneficia.
La familia es la influencia principal del niño en el desarrollo de sus valores
Los padres trasmitimos valores, consciente e inconscientemente, a través de las conversaciones que sostenemos, de los límites que marcamos y sobre todo, de nuestras actitudes y comportamientos. Los valores de una persona se conocen por sus acciones. Si los valores que defendemos con palabras no son los mismos que expresamos con nuestra conducta, el niño nota inmediatamente las contradicciones y puede perder confianza y respeto por lo que le enseñamos.

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