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JUEGOS Y DEPORTE

Categoría: Opinión | Colocada por: ASICH | Fecha: 22-10-2016 | [Imprimir]
PITA LADDAGA

La actividad física es un aspecto fundamental en la vida del niño

Los niños usan su cuerpo siguiendo un impulso natural y espontáneo que los lleva a caminar,
correr, saltar o trepar. Durante la etapa escolar, el niño requiere el ejercicio para fortalecer sus músculos y sus huesos. La práctica constante de la actividad física, como jugar a la pelota, nadar, correr y bailar, es indispensable para su crecimiento y desarrollo. El buen control de su cuerpo hace que se sienta seguro, independiente y satisfecho consigo mismo.
La imagen que el niño se hace de su poder y capacidad depende en gran medida de la variedad y la flexibilidad de los estímulos que le ofrezcamos para probarse físicamente
La naturaleza es un estímulo excelente para la actividad física de los niños y las niñas. Pueden trepar a los árboles, escalar un monte o nadar en el río- Si no vivimos cerca del campo, vale la pena hacer un esfuerzo para llevar a nuestro hijo de vez en cuando a pasear en ambientes naturales.
También podemos visitar parques con juegos, colgar una llanta vieja como columpio, amarrar una cuerda gruesa con nudos para que trepe, colocar una tabla sobre dos apoyos para que haga equilibrio, y todo lo que se nos ocurra o se le ocurra a él.
También su capacidad de usar las manos necesita desarrollarse. Para eso existen muchos juegos tradicionales: palillos chinos, dardos, canicas, matatena, trompo o yo-yo. Las posibilidades son muy ricas y abundantes.
La actitud del niño hacia el juego físico va cambiando con el paso del tiempo
En los primeros años de la etapa escolar, el niño juega por el gusto de hacerlo, desarrolla sus capacidades sin presiones externas, con confianza y placer.
A medida que crece, las condiciones en las que realiza el ejercicio se van haciendo más controladas. El niño es cada vez más hábil y coordinado, y participa con mayor frecuencia en juegos organizados, sobre todo deportes. Va desarrollando habilidades físicas y emocionales que le permiten un control estricto del cuerpo y lo fortalecen para enfrentar la competencia inevitable en los encuentros deportivos. El niño se somete voluntariamente a una disciplina y a entrenamientos rigurosos con la ilusión de ganar.
El deporte es una alternativa sana y divertida para canalizar energía, convivir y jugar con los compañeros.
Si se manejan adecuadamente, los deportes no solo ayudan al niño a desarrollarse físicamente, sino que también lo apoyan en el desarrollo de su comportamiento y sus valores.
Los deportes
-Contribuyen a desarrollar las destrezas físicas del niño.
-Le ofrecen la satisfacción de descubrir las posibilidades de su cuerpo.
-Le dan oportunidad de relacionarse con los demás y de hacer nuevos amigos.
-Le enseñan a formar parte de un equipo, a esforzarse por conseguir un objetivo común y a jugar limpio.
-Fomentan valores humanos como la solidaridad, el compañerismo, la valentía, la entrega y la justicia.
-Le permiten adquirir una disciplina personal y grupal.
-Le ayudan a comprender que la preparación y el esfuerzo son necesarios para lograr una meta.
-Le enseñan a respetar, por un lado, las reglas del juego y, por el otro, las consecuencias de no hacerlo.-
-Le enseñan a ganar y a perder, y a expresar sus emociones ( de alegría ante la victoria o de tristeza frente a la derrota).
-Contribuyen a elevar su autoestima, pues puede encontrar en el ejercicio una forma de conseguir logros y sentirse reconocido.
Existe una larga lista de deportes que los niños pueden practicar
Según sus características personales, sus gustos e intereses, el niño puede participar en deportes individuales o grupales; ambos lo benefician y promueven valores.
Los deportes individuales fomentan en los niños la disciplina, la constancia y la responsabilidad ante un objetivo. La natación, la gimnasia, el atletismo, las artes marciales o el tenis, estimulan el esfuerzo personal y el espíritu de superación, y ayudan al niño a responsabilizarse de su entrenamiento y a entender que la práctica constante ayuda a mejorar su rendimiento.
Los deportes de equipo ayudan a los niños a pensar no solamente en el éxito personal, sino en el logro de una meta común. El futbol, voleibol o beisbol persiguen el triunfo del equipo. No importa quién es el que mete los goles o anota el punto, sino el sentido de compañerismo, el apoyo mutuo y el espíritu deportivo.
En un encuentro deportivo alguien tiene que ganar
Ganar un juego puede dar seguridad y confianza a los que ganan pero también puede desalentar y hacer sentir incapaces a los perdedores si no están preparados emocionalmente. Por eso, durante los primeros años de la escuela y mientras no estén listos, es mejor que los niños usen sus habilidades físicas en juegos de cooperación y expresión.
Sea cual fuere el deporte que nuestro hijo o hijarealice, debe aprender a jugar limpio
Enseñar al niño a aceptar el resultado de un partido, ganar o perder es muy importante para su formación personal. Podemos reconocer que, frente a la agitación de una competencia, se hace difícil para el niño mantener el control. Sin embargo, es esencial inculcar en él la honorabilidad, la caballerosidad y el respeto hacia el contrincante, así como recordarle que el éxito se encuentra en jugar y participar y no en ganar o perder.
Como cualquier otro aspecto de la educación de nuestro hijo, los padres debemos participar con entusiasmo en sus actividades deportivas.
El niño necesita que sus papás lo acompañemos, que disfrutemos con él, que nos sintamos orgullosos de sus triunfos. Siente consuelo si compartimos su pena cuando pierde, y se entusiasma si vivimos con él la alegría de ganar. Nuestro apoyo emocional y nuestro entusiasmo le dan confianza y seguridad. Por eso es conveniente que asistamos a sus eventos deportivos. El niño desea que lo veamos jugar y que comentemos con él el partido.
También podemos aprender acerca del deporte que él practica o incluso jugar con él. Quizás al principio tengamos que hacer un esfuerzo para organizar nuestro tiempo y dedicar atención a sus aficiones, pero el resultado será gratificante no sólo para el niño, sino también para nosotros.

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